miércoles, 30 de enero de 2013

Mas expondrá al Rey el "camino" soberanista de Catalunya


Barcelona. (EP).- El presidente de la Generalitat, Artur Mas, expondrá este jueves al Rey Juan Carlos la voluntad de los catalanes de hacer su "propio camino" en pleno proceso soberanista para la celebración de una consulta en 2014, además de la situación de Catalunya y sus relaciones con el Estado.
La audiencia, que tendrá lugar a las 12:30 en La Zarzuela, es la visita protocolaria y de cortesía que todo presidente autonómico lleva a cabo tras ganar unas elecciones, y así lo han querido recalcar desde el Govern.
Sin embargo, la visita llega una semana después de que el Parlament aprobara la declaración de soberanía, y Mas explicó este mismo lunes que acudirá al encuentro con la intención de trasladarle al Rey la voluntad "mayoritaria" de los catalanes de ejercer el derecho a decidir. Lo hará -puntualizó- si se dan las condiciones y el jefe del Estado "tiene ganas de hablar" de esta cuestión.
Será la primera audiencia entre el Monarca y Mas después de que la Casa del Rey difundiera, después de la manifestación de la Diada, una carta en su página web que rezaba"Lo peor que podemos hacer es dividir fuerzas, alentar disensiones, perseguir quimeras, ahondar heridas".
Posteriormente, el Rey reclamó en su discurso de Navidad respeto mutuo y lealtad recíproca entre instituciones y, días después, expresó su preocupación por la existencia de "políticas rupturistas" frente a la unidad que, a su juicio, necesita España.
Tras la reunión de Mas con el jefe de Estado, está previsto que el presidente de la Generalitat se encuentre más adelante con el del Gobierno, Mariano Rajoy, aunque aún no hay una fecha cerrada.
Demandas de la oposición
Desde la oposición catalana, el primer secretario del PSC, Pere Navarro, ha instado estos días al Rey y a Mas a hablar con sinceridad sobre sus planteamientos territoriales, por lo que el presidente catalán debería explicar al Monarca "cuál es su camino hacia la independencia, y el Rey debería explicarle su visión de España".
La líder del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, ha reclamado al presidente de la Generalitat que aproveche el encuentro para abortar "su delirio independentista" al considerar que es una deslealtad alentar el debate soberanista en plena crisis económica.


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martes, 29 de enero de 2013

Rajoy presenta a España como una nación "ambiciosa" y que no se reduce a "lo castellano


Madrid. (Agencias).- El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha presentado este martes a España como una nación "ambiciosa, sin romplejos de su pasado" y que no se reduce "a lo castellano" y puso como ejemplo la colección del Museo del Prado para destacar la aportación de todas las Coronas que conforma la Monarquía española.
"La política cultural es de Estado, ocupa de lleno a cualquier Gobierno que se precie -ha subrayado-. Al mismo tiempo, el mecenazgo y la contribución privada también es algo imprescindible". En este sentido, ha recalcado que la cultura es un ingrediente esencial en la educación de los ciudadanos, "algo insustituible y vertebrador que hace crecer como nación".
Así, ha recalcado que ningún pueblo tiene más facilidad para proyectarse hacia el futuro que el que sabe custodiar el legado de su pasado. Por eso ha afirmado que España es una nación "ambiciosa que nunca se ha detenido ante las adversidades, sin complejos" de su pasado y que no se reduce a lo castellano, puesto que en su historia hay aportaciones de todas las Coronas que conformaban la monarquía española, tal y como puede comprobarse en "las diferentes salas" de la pinacoteca.
"Quien quiera reducir la nación a lo castellano debería admirar la pluralidad y riqueza de las aportaciones artísticas de las diferentes coronas que conformaban la monarquía hispánica", ha resaltado, antes de animar a "reflexionar sobre cuánto debe Europa a la monarquía española".
En esta línea, el jefe del Ejecutivo se ha referido al Museo del Prado como "uno de los pilares de la cultura occidental, una institución de referencia de la cultura española, imprescindible para su imagen". Rajoy ha insistido en que el Prado permite contemplar la evolución de una "voluntad de convivir, el desarrollo de una cultura con vocación universal que, a lo largo de los siglos, recorrió diferentes realidades políticas y sociales conservando en todas ellas características perfectamente reconocibles".
Alaba la donación catalana
El presidente realizó estas declaraciones durante su intervención esta mañana, junto al ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, en la formalización entre el Real Patronato del Museo del Prado y la familia Várez Fisa de la donación del más importante grupo de obras de arte español desde el románico a los inicios del Renacimiento en manos privadas, reunidos durante las últimas décadas por el matrimonio barcelonés José Luis Várez Fisa y María Milagros Benegas.
Durante este acto, el jefe del Ejecutivo ha anunciado que el Gobierno pretende crear un marco jurídico flexible que contemple todas las escalas del aportación del ciudadano con el fin de que la sociedad "se involucre en las industrias culturales, deje constancia de sus gustos y se acabe con las rigideces de la intervención pública".
Obras de los siglos XIII al XV
La donación de la familia Várez Fisa consta de doce obras de arte español de los siglos XIII al XV, que contribuirán a enriquecer y completar el discurso del arte medieval y renacentista español en las colecciones del Museo del Prado. Entre las obras donadas se encuentran algunas de las creaciones fundamentales de este período, como la Virgen de Tobed (1359-1362), ejemplo de la pintura italo-gótica catalana, que ha sido tradicionalmente atribuida a Jaume Serra.
Conforme a lo estipulado en el acuerdo de donación, la colección se expondrá en la Sala Várez Fisa, ubicada dentro del nuevo emplazamiento de colecciones de pintura española del Románico al Renacimiento, y su instalación ha sido encomendada por el Real Patronato a Rafael Moneo, responsable de la ampliación del museo y patrono del mismo.
En esta misma sala se expondrán también el Retablo de San Cristobal, donado por el patriarca de la familia José Luis Várez Fisa en 1070, y la tabla de Luís Borrassá San Andrés se niega a adorar a los ídolos, adquirida recientemente por el Estado y procedente de la misma colección.
Entre las obras donadas destacan el panel central del retablo del altar mayor de la Iglesia de Santa María de Tobed (Zaragoza), La Virgen de Tobed, atrubuida a Jaume Serra.
El Prado se enriquece también con pinturas románicas, pintura italogótica y del gótico internacional, hispanoflamenca y de los inicios del Renacimiento. La escultura refuerza su presencia con las dos obras que se incorporan: 'El retablo de San Juan Bautista', de los inicios del gótico, y 'La virgen entronizada con el niño', atribuida a Gil de Siloe.
El gran artesponado procedente de Valencia de Don Juan (León), de alrededor de 1.350, es una pieza singular de 11 por 6 metros que cobijará el resto de las obras donadas por Várez Fisa en la sala dedicada a su colección.


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Martí lanza su Moviment Barcelona al margen del PSC

Aroma de política italiana en Barcelona. Jordi Martí, el líder municipal del PSC en el Ayuntamiento de Barcelona, ha constituido la plataforma Moviment Barcelona, el punto de partida de sus carrera hacia las elecciones primarias del 2014, en las que el PSC designará al candidato a la alcaldía para las municipales del 2015.

Martí anunció ayer la creación de este grupo en el que algunos creen ver un eco de Ciutadans pel Canvi, la plataforma creada por Pasqual Maragall con un propósito similar al que ahora persigue Jordi Martí: reunir a la toda la izquierda. Una idea muy italiana. El concejal barcelonés ha tomado nota de la experiencia del milanés Giulio Pisapia, el abogado que logró arrebatar la alcaldía al Polo de Berlusconi tras un proceso de primarias abiertas, esto es, no limitadas exclusivamente a la militancia del Partido Democrático.

"Nuestra idea, mejor dicho nuestro sueño, sería que de aquí al 2015 el Moviment Barcelona logre reunir bajo el mismo paraguas a militantes de todos los partidos y de todos los movimientos sociales. Desde militantes de ERC hasta los yayoflautas - explicaba ayer un estrecho colaborador de Martí-. Queremos atraer a todo el mundo a este proyecto, independentistas, federalistas, unionistas. Nuestro elemento en común es Barcelona. Y lo que es evidente es que la política y los partidos políticos, tal como los conocemos ahora, ya no tienen sentido". 

Jordi Martí -que ayer salió en tromba a predicar la buenaventura de su Moviment Barcelona, un almuerzo organizado por El Periódico, dos entrevistas radiofónicas y el programa de Josep Cuní de 8tv- adelantó los nombres de los primeros colaboradores de su plataforma, a la espera, aseguró, de ir desvelando nuevas adhesiones. El arquitecto Pep Bohigas; el geógrafo Francesc Muñoz; José Juan Moreso, rector de la Universitat Pompeu Fabra; Toni Comín, el último resistente de Ciutadans pel Canvi, o el diseñador Claret Serrahima, que ha elaborado el primer logo de Barcelona Moviment.

Martí lleva meses recabando apoyos, más fuera que dentro del partido, donde, sin embargo, no han recibido la iniciativa de un modo hostil. La federación socialista ha dado su visto bueno a la operación porque, en definitiva, abona y casi legitima su propia estrategia, la de unas primarias abiertas que sirvan para recordar a los electores que el PSC todavía aspira a gobernar Barcelona aunque las encuestas sigan anotando una vez tras otra la prueba irrefutable de la hemorragia imparable en la intención de voto socialista.

Más compleja es la situación dentro del propio grupo municipal, donde algunos concejales no ocultan su enfado por el hecho de que su líder municipal haya decidido "tirar pel dret" e iniciar una carrera personal que los deja atrás. De hecho, y según uno de estos concejales, el propio Martí les ha invitado a "no sumarse al Moviment", al menos en un primer momento

Jordi Martí tiene un problema que tarde o temprano deberá resolver: quiere ejercer de outsider del PSC sin dejar de liderarlo en Barcelona. No son pocos quienes creen que deberá optar por una cosa o la otra.

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Catalunya pide prestados 9.073 millones de euros al Fondo de Liquidez en 2013


Barcelona. (EFE).- La Generalitat de Catalunya ha solicitado 9.073 millones de euros al Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) para 2013, lo que supone casi el 40% de los 23.000 millones previstos por el Gobierno para este año, según ha anunciado esta tarde el Departamento de Economia.
Esta cantidad supone 3.703 millones más que en 2012, cuando Catalunya, que fue la comunidad que más fondos solicitó al FLA, recibió autorización de Hacienda para pedir prestados 5.370 millones de euros a este fondo.
En un principio, el fondo estatal estará dotado en 2013 con unos 23.000 millones de euros, frente a los 18.000 previstos para 2012, aunque el año pasado no se agotó el tope previsto, sino que nueve comunidades hicieron peticiones por valor de 12.582 millones.
La Generalitat ha precisado en un comunicado que ha formalizado la petición de permanencia en este fondo y que "el importe previsto por el ministerio de Hacienda es de 9.073 millones", de los cuales 7.684 corresponden a vencimientos de deuda y el resto, 1.389 millones, a cubrir el déficit previsto para este año, que es del 0,7 % del PIB. No obstante, la nota precisa que esta última cifra "debería variar" si el Gobierno modifica al alza el objetivo de déficit para las autonomías.
De hecho, la Generalitat lleva semanas reclamando al Ejecutivo que flexibilice el objetivo de déficit para este año y permita a las comunidades un desfase entre gastos e ingresos equivalente al 1,5 % del PIB.
Precisamente, el conseller de Economía, Andreu Mas-Colell, ha expresado hoy su "perplejidad" por el hecho de que el Gobierno no haya puesto en marcha aún el FLA para este 2013, lo que ha obligado a la Generalitat a retrasar el pago este mes a los hospitales y centros de atención primaria concertados, que han cobrado un 75 % de lo previsto.
La semana pasada, la Generalitat anunció que cerró 2012 con un déficit del 2,3 % del PIB catalán, lo que supone que superó en ocho décimas el objetivo marcado por el Gobierno, que era del 1,5 % del PIB.
Ese 2,3 % del PIB de déficit con el que la Generalitat cerró el año 2012 supone que el desfase entre ingresos y gastos fue de 4.503 millones de euros. Los 7.684 millones en vencimientos de deuda de la Generalitat para este año incluyen bonos minoristas, vencimientos de deuda y préstamos internacionales.


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domingo, 20 de enero de 2013

Herrera ve "difícil" llegar a un acuerdo a cinco en la declaración soberanista


Barcelona (Acn).- El secretario general de ICV, Joan Herrera, ha asegurado este domingo que ve difícil que se acabe llegando a un acuerdo entre CiU, ERC, PSC, ICV-EUiA y la CUP en la declaración sobre el derecho a decidir que el Parlament tiene que votar el próximo miércoles.
A pesar de decir que no quiere tirar todavía la toalla, Herrera se ha mostrado escéptico sobre la posibilidad de un pacto a cinco en una entrevista en el programa 'El Suplement' de Catalunya Ràdio y ha señalado como principal culpable  a la "irresponsabilidad" del PSC. En este sentido, el ecosocialista ha dicho que "a veces" parece que los socialistas no quieren el pacto, a pesar de que los otros partidos le han dado "argumentos por el acuerdo".
Según Joan Herrera, CiU y ERC cometieron una "irresponsabilidad" cuando se inició el proceso por la declaración sobre el derecho a decidir. Ahora, no obstante, quién la comete es el PSC. Por eso, a pesar de afirmar que no quiere echar la toalla, el secretario general de ICV se ha mostrado muy escéptico con la posibilidad de llegar a un acuerdo a cinco antes del miércoles, el día que se tiene que votar el texto en el pleno del Parlamento.
"Lo veo muy difícil con la actitud que están teniendo", ha declarado Herrera, que no ha querido descalificar la postura de los socialistas catalanes. No lo hace, ha dicho, en pro de un acercamiento de posiciones y con la voluntad de que se acabe produciendo el pacto.
Buscar denominadores comunes
Herrera ha puesto de manifiesto de la postura que ha mantenido su partido en todo este proceso. ICV-EUiA hace un papel de puente y hace "todo porque haya un acuerdo", según él. En este sentido, el ecosocialista ha explicado que han planteado posibles modificaciones que plasmen en el texto los denominadores comunes de CiU, ERC, PSC, ICV-EUiA y la CUP. Y ha puesto como ejemplo la posibilidad de usar el futuro cuando se hace referencia en Catalunya como sujeto político y también la de poner que el proceso tiene que hacerse "de acuerdo con la legalidad".


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ERC "revisará el lenguaje" de la declaración de soberanía para sumar apoyos


Barcelona (Europa Press).- El diputado de ERC en el Congreso Alfred Bosch ha explicado este sábado que su partido "revisará el lenguaje" de la declaración de soberanía, redactada junto a CiU, para conseguir el apoyo del resto de partidos en pro del consenso.
En declaraciones a los medios, ha detallado que se harán "las rectificaciones que hagan falta pero sin alterar el fondo", ya que no están dispuestos a renunciar a lo fundamental. Bosch ha subrayado que debe ser una declaración de soberanía del pueblo catalán como sujeto político, por lo que "no hay tanto margen" para hacer modificaciones.
"No haremos una declaración de soberanía en la que no haya soberanía, aunque podemos debatir si se menciona el final del proceso o no", ha explicado. Sobre el papel del PSC en el proceso, ha considero "muy meritorio y abnegado" defender el derecho a decidir en Cataluña y que éste sea desestimado por los socialistas españoles, por lo que ha añadido que admira su trabajo pero piensa que el camino de los socialistas no es el correcto.


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El PSC pide un "gesto" a ICV y UDC para abrir una vía federal en el Parlament


Barcelona (Efe).- El portavoz del PSC, Jaume Collboni, ha alentado hoy a ICV-EUiA y CiU, en particular a UDC, a que apoyen a su propuesta de crear una comisión parlamentaria de estudio para la reforma federal de la Constitución, lo que sería un "gesto" de cara a la negociación sobre la declaración catalana de soberanía.
"Como un gesto que ayudaría a continuar el diálogo, pedimos un compromiso por parte de las fuerzas federales y confederales a apoyar esta comisión", ha declarado Collboni en una entrevista con Efe. De esta manera, el portavoz socialista tiende la mano a las formaciones que se declaran federalistas y confederalistas para que se sumen a la comisión de estudio de reforma constitucional, que se incluye en su propuesta de declaración de soberanía del Parlament y que permitiría abrir una vía paralela a la independencia que defienden CiU -en especial CDC- y ERC.
En un momento en el que se debate cómo articular el derecho a decidir en el Parlament, el apoyo de estas formaciones a explorar la vía federal socialista "es uno de los temas que valoraremos de cara a las conversaciones que estamos teniendo", ha remarcado Collboni. El objetivo del PSC es crear en el Parlament un "bloque federal" que haga propuestas de forma coordinada y, para ello, aspiran a tener de su lado a los ecosocialistas y, si es posible, a todo el grupo de CiU, pero en especial Unió, una formación que defiende un modelo confederal del Estado.
Para Collboni, que estos dos partidos den apoyo a la comisión sería "un signo de que no se presupone el final del camino del derecho a decidir", ya que se valoraría la posibilidad de un encaje federal de Cataluña en España como otra opción a la independencia. El PSC es uno de los cinco grupos parlamentarios a favor del "derecho a decidir" que negocia estos días una declaración de soberanía que deberá votar el pleno del Parlament el próximo 23 de enero.
Los socialistas catalanes son los que están más alejados del consenso porque consideran que no existen suficientes garantías de que se cumpla con su exigencia de que el proceso de la consulta sea legal y negociado con el Estado. "El proceso está bien encaminado, el diálogo sigue abierto y mientras hay vida hay esperanza", ha valorado Collboni, quien junto con el portavoz parlamentario del PSC, Maurici Lucena, conforma el equipo negociador del PSC en las conversaciones sobre la declaración de soberanía.
Para realizar la consulta, el PSC quiere seguir el modelo del Reino Unido (Escocia) y Canadá (Québec), es decir, negociando con el Gobierno central, una vía para la que Collboni cree que existe margen con la legalidad vigente.
"Negar la interlocución con el Estado no sólo es negar la legalidad sino también la realidad, porque Cataluña forma parte del Estado", ha recordado el portavoz socialista.
En el debate del derecho a decidir, Collboni ha admitido que existe una "discrepancia con el PSOE que no es cómoda", pero el PSC tiene claro que "la salida a la actual situación en Cataluña es habilitar la vía de una consulta".
En este sentido, el socialista catalán ha apelado "a la izquierda política y social española" a ser "más sensible en la defensa del derecho a decidir", teniendo en cuenta que los partidos progresistas y los sindicatos en Cataluña están a favor de la autodeterminación.
Collboni considera que una declaración de soberanía del Parlament con "apoyo amplio" en Cataluña ayudaría a que en España se "movieran posiciones", pero remarca que "siempre tendrá más fuerza una propuesta viable y ajustada al marco legal que no una viable".


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unqueras dice que el PSC pide confiar el futuro de Catalunya al PP


Barcelona (ACN).- El presidente de ERCOriol Junqueras, ha respondido este domingo las palabras de Pere Navarro en las cuales el primer secretario del PSC exigía que la declaración sobre el derecho a decidir respetara el principio de legalidad y se hiciera en consenso con el gobierno español.
En una entrevista en Catalunya Informació, Junqueras ha dejado claro que no se puede aceptar la demanda socialista de hacer el proceso del derecho a decidir dentro del marco legal español porque los que deciden este marco son el PP y el PSOE.
"Nos pide que confiemos el futuro de nuestro país al PP", ha advertido el líder de la oposición. El republicano ha instado a los partidos que están en contra de la celebración de la consulta a explicar los motivos.


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CiU acusa al PSC de emplear "todos los mecanismos" para evitar un acuerdo sobre la consulta soberanista

Les Borges Blanques. (ACN).- El secretario de organización de CDC, Josep Rull, ha afirmado este domingo en la Fira de l'Oli de Les Garrigues que el PSC está utilizando "todos los mecanismos" para evitar que el acuerdo soberanista que el miércoles votará el Parlament de Catalunya "salga adelante con el máximo apoyo posible". 

Rull lamenta que los socialistas bloqueen el proceso y hace un llamamiento "a la responsabilidad ya la generosidad". El secretario de organización de CDC considera que el PSC debería "hacer caso al mensaje que dio el pueblo de Catalunya en las últimas elecciones", el de poder decidir el futuro como país. CiU quiere seguir negociando hasta el miércoles para llegar a un máximo acuerdo.

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Gispert pide un "esfuerzo" para incluir al PSC en la declaración soberanista


Barcelona (Redacción).- "No creo que el proceso que se empieza ahora para la consulta pueda dar lugar a una separación en Convergència i Unió". Así se ha manifestado este domingo la presidenta del Parlament, Núria de Gispert, en una entrevista en el canal 3/24. "No creo que lleve (el proceso) a una división", ha asegurado. "En lo esencial, Convergència y Unió reman en la misma dirección", ha dicho.
Con la aprobación de la declaración de soberanía en el horizonte, prevista para el próximo miércoles, 23 de enero, Gispert ha señalado que se tiene que hacer un "esfuerzo" para mirar de sumar al PSC, que precisamente hoy ha reclamado a Unió, partido en el que milita la presidenta del Parlament, a abrir una vía federal o confederal parlamentaria
Gispert ha recordado que el texto inicial de la declaración fue aceptado por CDC, UDC y ERC y ha opinado que "el mínimo común denominador debe ser el derecho a decidir, la consulta


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El desacuerdo entre Gobierno y Generalitat perjudica a la economía


El desacuerdo institucional por el que atraviesan las administraciones central y autonómica es una de las amenazas que gravitan sobre la economía catalana. El bloqueo institucional derivado de esos desacuerdos evita que se liberen los recursos económicos necesarios para hacer funcionar la economía y abordar los grandes problemas. En particular la escasa capitalización financiera de la Generalitat de Catalunya y la necesidad de acometer y acabar las infraestructuras necesarias para su economía, con mención especial para el corredor mediterráneo y el aeropuerto de Barcelona.

Esas afirmaciones forman parte de las conclusiones de un informe elaborado por el economista José Antonio Herce y la consultora AFI para La Caixa dentro de la colección que la entidad dedica periódicamente a la evolución económica de las comunidades autónomas.

El informe, que se acaba de difundir, y que ha sido elaborado en los últimos meses, es el resultado de la recopilación e interpretación de material estadístico, pero también de las entrevistas mantenidas con un buen número de actores relevantes de la economía catalana. El informe menciona de forma explícita y entre otros a Andreu Mas Colell (Conselleria d'Economia i Coneixement), Miquel Roca (Societat Econòmica Barcelonesa d'Amics del País), Salvador Alemany (Carec), Antoni Abad (Cecot), Josep Piqué (Círculo de Economía), Josep Maria Álvarez (UGT), Joan Carles Gallego (CC.OO.), Jordi Canals (Iese), Sixte Cambra (Port de Barcelona), Eusebi Cima (Fepime), Salvador Gabarró (Gas Natural), Modest Guinjoan (Pimec), Àngel Simón (Agbar), Miquel Martí (Moventia), Xavier Pujol (Ficosa) o Constantí Serrallonga (Ayuntamiento de Barcelona)...

De ahí que cobre relevancia la opinión de estos agentes económicos respecto a ese desacuerdo institucional al que se refiere el estudio. Eso es lo que dice el informe: "Mayoritariamente desean que sus especificidades y necesidades en materia de infraestructuras \[las de Catalunya\] sean reconocidas sin reservas y atendidas materialmente dentro de los límites ya trazados por las normas vigentes (disposición adicional tercera del Estatut) y con la exploración de nuevas vías adaptadas a las circunstancias actuales (pacto fiscal)".

¿Cuáles son los problemas que ese acuerdo debería abordar de inmediato? El informe menciona varios, pero aquellos a los que presta mayor atención son la ausencia de solución para puntos críticos de las infraestructuras como el corredor mediterráneo, sin el cual Catalunya "no podrá expresar plenamente las promesas de una localización ventajosa para la comunidad".

Destaca también el perjuicio que para las mercancías y las personas suponen los elevados costes del transporte en el área metropolitana de Barcelona, y en especial los peajes que deben pagar. En este contexto, el informe justifica que "este factor, entre otros, impregne el diálogo institucional de Catalunya con el Estado". El informe menciona asimismo las dificultades de movilidad en las diferentes coronas metropolitanas "a causa... de las disfunciones de la red de cercanías y el elevado coste de las vías de alta capacidad".

A la hora de hablar de oportunidades y necesidades, el informe reclama inserir Catalunya en el contexto de las nuevas rutas globales. En ese sentido, considera que la oportunidad que comporta la existencia de un aeropuerto como el de El Prat se ve amenazada por la fortaleza del aeropuerto Madrid-Barajas, al tiempo que lamenta la ausencia de "un operador local con conexiones globales".

Cómo no, el informe revela la elevada deuda que soporta la Administración catalana (más productiva, por cierto, que las del resto del Estado) y las dificultades que tiene para financiarse. Ahí su diagnóstico es sumarísimo: llevará mucho tiempo resolverlo. Finalmente, el informe destaca la capacidad catalana para construir consensos, en especial el consenso alcanzado por los agentes sociales a la hora de definir la agenda económica. Por ello subraya que una de las amenazas inmediatas es el deterioro creciente de ese consenso como consecuencias de los recortes aplicados por la Administración catalana que pueden llevar a una degradación de los servicios públicos que se ofrecen.
El déficit público acabará el año en el 8,4%
El déficit público cerrará el año en el 8,4%, por encima del objetivo del 7,3% fijado por el Gobierno teniendo en cuenta las ayudas a la banca, según el último informe mensual del Servicio de Estudios de La Caixa. En concreto, la entidad asegura que las cuentas públicas acumularon un déficit del 6,2% del PIB hasta septiembre, aunque la cifra se reduce al 5,3% si se descuentan las pérdidas del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). Así, para reducir el déficit hasta el nivel exigido por el Pacto de Estabilidad y Crecimiento sería necesaria una corrección fiscal de 2,2 puntos de PIB en el cuarto trimestre. A pesar de que gran parte del efecto de las medidas fiscales se concentraba en los últimos meses del ejercicio, La Caixa cree que las iniciativas pueden no ser suficientes para alcanzar la meta fijada. El saldo de la Seguridad Social es el responsable del desvío del déficit a finales del 2012.


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acienda será inflexible con el tope de déficit de las autonomías


No habrá margen. Por mucho que lo pida la Generalitat, Andalucía o incluso algunos barones del PP. El objetivo de déficit que deberán cumplir las comunidades autónomas, en el 2013, se mantendrá en el 0,7% y no se flexibilizará, según explicaron a La Vanguardia fuentes gubernamentales. Una hipotética laxitud tampoco se tendría en cuenta ni siquiera en el caso, probable, que la Unión Europea acabe decidiendo dar un nuevo respiro a España, como ocurrió el año pasado.

El argumento del Ejecutivo es que los propios presidentes autonómicos se comprometieron en la Conferencia de Presidentes, que celebraron en octubre pasado, a cumplir con ese objetivo, y se acordó que no habría ninguna flexibilización hasta el 2014, momento en el que podría revisarse para plantear que el ajuste sea mayor en la Administración general del Estado que en el de las comunidades autónomas.

El Gobierno rechaza el argumento que han esgrimido desde Catalunya y Andalucía que señala que la flexibilización de un punto que concedió Europa a España en el 2012 debería haberse distribuido de forma equitativa también con la Administración autonómica y no sólo la central. La justificación gubernamental se asienta en el hecho de que ese 1% más de déficit que se le permitió a España no se aplicó a los ministerios, que mantuvieron sus recortes en más de un 15%, sino que fue a parar en su integridad, a la Seguridad Social y a las prestaciones por desempleo. Esas son las dos principales partidas de los presupuestos del Estado, junto con la deuda, y las que más se habían desviado a causa de la situación económica. Son esas dos partidas, precisamente, las no se pueden considerar administración general del Estado, ya que repercuten en todas las autonomías por igual, pues es el Estado quien paga las pensiones y lo subsidios por desempleo en todas las comunidades autónomas.

Así pues, Hacienda no pasará ni un solo plan económica de ninguna región que no se fije ese objetivo de déficit y que adopte las medidas necesarias para cumplirlo. Hasta ahora, y según subrayan en el departamento que dirige Cristóbal Montoro, todos los presupuestos que se han comunicado hasta la fecha, lo cumplen, si bien es verdad que falta por presentar el de la Generalitat de Catalunya, que aún no tiene presupuestos debido a la celebración de las elecciones en noviembre. la Xunta de Galicia, que celebró los comicios un mes antes, los presentó hace unos días.

La postura del ministerio que dirige Cristóbal Montoro será implacable e igual de inflexible con Catalunya o Andalucía que con Canarias, que también exige que se relaje este objetivo de déficit. Tampoco habrá prebendas para aquellos compañeros del PP, con peso territorial, que bien en público o en privado han pedido que se revise el cumplimiento del déficit. Quien más insiste en ello es el presidente de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, que ha reiterado que el Gobierno debería ser más flexible con comunidades como la suya, que han hecho un gran esfuerzo pero no podrán cumplir el objetivo ya para el 2012.

De todas formas, el equipo del ministro Montoro resta importancia a estas demandas que, como en el caso de Catalunya, considera una excusa para echar al Gobierno central la culpa de los ajustes que tendrá que aplicar en los presupuestos que han de elaborar ahora. Una excusa que ha ido abonando con todas las medidas que ha adoptado, dicen en el Gobierno, sabiendo que no podría contar con ese dinero, porque eran medidas que el Ejecutivo central iba a recurrir, por invadir sus competencias, en concreto el euro por receta y el impuesto a los depósitos bancarios.

Además, según el Ministerio de Hacienda, la flexibilización del déficit de las autonomías tendría una repercusión de desconfianza en los mercados que haría que a las comunidades autónomas les fuera más difícil aún financiarse.
Una salida: pedir un adelanto al FLA
El Gobierno intenta dar alguna salida a las autonomías. El ejecutivo de Rajoy sí está dispuesto a seguir facilitando la liquidez de las Comunidades autónomas a través del Fondo de Liquidez (FLA) con el único requisito de que los respectivos gobiernos presenten planes de equilibrio. Estos planes han de ser creíbles de tal modo que el Ejecutivo de Rajoy pueda justificar de cara al exterior, sobre todo en Bruselas, que España (tanto el Gobierno como las comunidades) cumplirá con sus compromisos de déficit.


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Si resistimos al franquismo, también a Wert”


La comunidad educativa también se ha levantado en pie de guerra ante lo que consideran un intento de acabar con el modelo de escuela catalana, por parte del Gobierno, que está vigente desde el final de la dictadura. El colectivo de maestros, a través de la Asociación de Maestros Rosa Sensat llamó este martes a la “insumisión absoluta” a la reforma. “Si resistimos al franquismo, resistiremos también al ministro Wert”, clamó su presidenta Irene Balaguer.
En un tono parecido se expresó la entidad Somescola, que agrupa a 26 organizaciones vinculadas a la educación en Cataluña, que aseveró que Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (Lomce) que ultima el Ejecutivo central supone un retroceso a “un pasado predemocrático”.
Las familias se unieron al rechazo a la futura ley que relega el catalán a una asignatura optativa y que garantiza la escolarización en castellano. La Federación de padres y madres de Cataluña (Fapac) achacó la propuesta a un “tema de ideología y de fanatismo” que busca “crear confrontación y a dividir la sociedad”.
Los sindicatos también se mostraron combativos ante la reforma. Desde UGT acusan al ministro de Educación de impulsar un “apartheid lingüístico en las escuelas”. La nueva normativa refleja, según este sindicato, “el carácter fascista del ministro y del Gobierno, queriendo eliminar rasgos diferenciales, como ya lo hizo Felipe V, Franco, y ahora Wert”. CC OO piensa que la intención del Gobierno es “hacer prevalecer una concepción elitista y selectiva del sistema educativo”. Desde Ustec se llama a negociar la reforma porque además de tocar la lengua, supone un “aumento de la mercantilización y de privatización de la educación”.
Los detalles del borrador de la Lomce también ha soliviantado a los partidos de izquierda catalanes que apostaron por hacer un frente común para defender la escuela catalana. “Si esto sale adelante, vamos juntos al Parlamento de Cataluña para llevarlo al Tribunal Constitucional porque es un intento de cargarse la inmersión lingüística y la convivencia”, aseguró el líder de ICV, Joan Herrera, quien también pidió la dimisión del ministro Wert.
Desde Esquerra (ERC), en cambio, apuestan por no dedicar ni un segundo a negociar la reforma. Para el líder de ERC, Oriol Junqueras, “no hay que poner parches”, sino seguir aplicando la ley catalana. Ante lo que se ha calificado como “ofensiva” contra el catalán, Junqueras volvió a reclamar este martes a Artur Mas que rompa sus pactos con el PP que mantienen en varios ayuntamientos o en la Diputación de Barcelona.
David Fernández, diputado electo de la Candidatura d'Unitat Popular (CUP), que esta legislatura se estrena en el Parlament, tachó al ministro Wert de “general Espartero del siglo XXI”, que hace 170 años ordenó bombardear Barcelona para sofocar una revuelta popular.
Desde Ciutadans se apostó por un modelo trilingüe en Cataluña y se rechazó la subvención a colegios privados para escolarizar en castellano. Por su parte, el PP catalán negó que la Lomce limite las horas de catalán.
fuentes caa.elpais.com

El porqué de Cataluña


Ha llovido mucho desde que en 1978 los partidos catalanes mayoritarios dieron su apoyo a una Constitución aparentemente abierta y dinámica, hábil para encajar las aspiraciones de autogobierno. No obstante, el tortuoso desarrollo del Estatuto de 1979 demostró la rigidez de costuras y la ausencia de empatía de los sucesivos gobiernos, especialmente cuando gozaban de asfixiantes mayorías absolutas. Tras la sentencia del TC sobre el Estatuto de 2006 y las persistentes dificultades para encontrar un mejor acomodo financiero, el catalanismo político, que había perseverado secularmente en su divisa de “reformar” España con las reglas del juego del Estado, hoy se siente fatigada.
No en vano el intento de reformar el Estatuto constituyó para muchos el enésimo esfuerzo de lograr el reconocimiento debido a la personalidad nacional de Cataluña, blindar las competencias de la Generalitat y obtener un sistema de financiación más justo y equitativo. Pero, paradójicamente, aunque el texto fue acordado e incluso laminado por el Parlamento de Cataluña y las Cortes Generales, además de refrendado en las urnas, el alto tribunal, groseramente politizado y con evidentes vicios de legitimidad, desactivó buena parte de su contenido, actuando displicentemente y con total falta de deferencia hacia el legislador estatutario, erigiéndose nada menos que en un nuevo poder constituyente, hasta generar un sentimiento colectivo a caballo entre la frustración y la rabia contenida.
De rebote, los clásicos planteamientos federales, de larga tradición en Cataluña, quedaron en entredicho al evidenciarse no solo la ausencia de genuinas vocaciones federalistas en España, sino también por lo absurdo de todo planteamiento consistente en admitir que Cataluña debe disponer de instrumentos de soberanía para federarse de igual a igual. Por ello, no debe extrañar que en el mainstream independentista se hallen hoy muchos conspicuos federalistas, a quienes se les ha caído la venda de los ojos al apercibirse de que nunca habían jugado en casa, sino más bien en campo contrario. La percepción más extendida, pues, entre la sociedad catalana es que el Madrid político rechazaba nuevamente la mano tendida, algo que el 10 de julio de 2010 ya se expresó con un millón de personas saliendo a la calle.
La sociedad catalana ha tomado la delantera y son Mas y los partidos los que hacen seguidismo
Dos años más tarde fueron muchos más los que se apoderaron de las calles de Barcelona. Esta vez para reclamar que Cataluña se convierta en un nuevo Estado de Europa. Ya no como expresión de una decepción ni como reacción ante nada, sino como exhibición sin complejos de quien está convencido de que puede tener futuro sin vivir permanentemente instalado en la denuncia del agravio. El portazo sonoro y abrupto de Mariano Rajoy a la propuesta de pacto fiscal, que incorporaba un planteamiento contrario al actual esquema de centrifugación del gasto y centralización de ingresos autonómicos, asestó el golpe final al pacto constitucional. Pero cuando una puerta se cierra, otra se abre. El Parlamento catalán acordó en un golpe de audacia que en la próxima legislatura el pueblo catalán decidiese en las urnas su futuro, después de unas elecciones anticipadas de corte plebiscitario. La incertidumbre de este paso histórico no debe enmascarar que se vislumbra un cambio histórico.
Claro está que la actual crisis económica ha exacerbado los ánimos. Pero sobre todo porque ha mostrado con toda crudeza los efectos negativos del déficit fiscal, algo que no es privativo de Cataluña, pero cuya magnitud ha generado en el Principado un cronificado debate que estos días se ha intensificado debido a la deuda acuciante de la Generalitat y a las taquillas cerradas por los mercados, algo que en buena medida explican los recortes del Estado de bienestar e impiden una rápida reactivación económica. La crisis ha actuado como catalizador de un vigoroso e insólito sentimiento soberanista que toma conciencia de la necesidad de disponer de herramientas financieras, fiscales, económicas y de decisión política para gestionar el futuro. La humillación de implorar un rescate y la intervención de facto de la tesorería de la Generalitat son un oxímoron: Cataluña aparece empobrecida y sin recursos, a pesar de su potencial económico e indudable solidaridad con el resto.
Así las cosas, al independentismo emocional, fundado en cuestiones de identidad, lengua o cultura, se le une un independentismo de corte posibilista, de adscripción identitaria difusa, en base a un cálculo de oportunidad, de coste-beneficio. Este es un fenómeno nuevo, aunque ya observado hace años en Quebec. Por ello, la determinación de Artur Mas y del catalanismo no deja de ir al compás de la creciente centralidad social de este pensamiento, que, como se vio en la manifestación del 11-S, se halla copado por una clase media muy castigada por la crisis y que enarbola el estandarte. Además, las nuevas generaciones no se alimentan ya de las “glorias catalanas” ni están atrapadas en la atávica dialéctica Cataluña-España. Los hijos de la vieja inmigración, muchos castellanohablantes, tienen hoy 50 años y no solo se sienten plenamente catalanes, sino que desean lo mejor para ellos y sus hijos, y creen que un Estado que posterga el eje mediterráneo, ejecuta el 35% de lo que dice invertir o tolera un déficit fiscal del 8% del PIB es un lastre para su progreso.
Y lo que antes podía parecer un movimiento reactivo o testimonial ahora se ha convertido en un movimiento transversal, interclasista e intergeneracional. Y ese es, precisamente, el principal antídoto contra cualquier atisbo de fractura social. Hoy el objetivo del Estado no es visto como un capricho de unas élites políticas autóctonas. Es algo ampliamente compartido, nada excluyente. Incorpora a aquellos que en Cataluña viven en una esfera social o mediática más impermeable a la tradición del catalanismo, con independencia de la lengua que hablen o de sus vínculos familiares o emocionales con España.
La respuesta es un referéndum siguiendo un proceso reglado y nunca unilateral
Este cambio en el paisaje lleva aparejado, además, un cambio en la psicología colectiva: del fatalismo subsiguiente a toda derrota del catalanismo, se ha pasado a una voluntad de desafío democrático. El paradigma del victimismo pujolista, la combinación de tensión identitaria y “pájaro en mano” se ha transmutado en una firmeza que ha dejado aturdidos a quienes estaban tan acostumbrados a descabalgar las intenciones catalanas con un arancel o con una enmienda. El cambio de chip es tal que difícilmente se aceptaría ahora un nuevo intento de salvar los muebles como el de Mas y Zapatero en pleno calvario estatutario. La sociedad catalana ha tomado la delantera y son Mas y los partidos los que hacen seguidismo, aunque amplifiquen sus consignas.
A partir de ahí, la cuestión es ¿cómo hacer posible en pleno siglo XXI que esa opción sea aceptada por España y especialmente por la UE? El punto de partida es, sin duda, un marco constitucional escayolado, que no solo no permite la independencia, sino siquiera la convocatoria de un referéndum a la quebequesa, como defendía en estas mismas páginas el admirado Rubio Llorente. De hecho, la sentencia del TC llegó a negar la condición de sujeto con entidad política a Cataluña. ¿Qué hacer, pues, en un marco que parece expulsar el pluralismo nacional y la democracia? La respuesta, desde el análisis comparado de los procesos de Quebec y Escocia, teniendo en cuenta además los cambios operados en el derecho internacional, es la convocatoria de un referéndum siguiendo un proceso reglado y nunca unilateral, con todas las garantías democráticas.
Como ha puesto de relieve la Corte Suprema de Canadá en 1998, y después el Tribunal de La Haya, lo legítimo, lo prevalente, es hoy la voluntad democrática de la mayoría y no el orden constitucional interno de los Estados. El mejor aliado, pues, de catalanes y escoceses son los precedentes juridificados y el propio escenario europeo que asistió al divorcio de terciopelo entre Chequia y Eslovaquia o ha visto alumbrar decenas de nuevos Estados en el este de Europa y en los Balcanes las dos últimas décadas. Ciertamente, puede discutirse el coste para las partes. Pero la voluntad democrática que expresen las urnas resulta imbatible.
Joan Ridao es profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Barcelona y ESADE y fue secretario general de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) de 2008 a 2011.
 fuentes http://elpais.com

El catalán, la línea roja de la identidad


El catalán es el principal elemento de identidad en Cataluña y, por eso, si hay alguna línea roja para el catalanismo, esa es la protección del catalán. El debate sobre lengua e identidad puso de manifiesto la dificultad que plantea tender puentes cuando se parte de percepciones tan distantes. En el ambiente flotaba la tensión provocada por el proyecto de ley orgánica para la mejora de la calidad educativa, que en Cataluña se considera un ataque al modelo de inmersión lingüística. Aunque el secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, defendió que “nadie niega el carácter vehicular del catalán en la enseñanza, ni las competencias educativas de la Generalitat”, tanto el consejero de Cultura, Ferran Mascarell, como el presidente del Institut d’Estudis Catalans, Salvador Giner, insistieron en que introducir el castellano como lengua vehicular en las escuelas supone la ruptura de un modelo que se ha aplicado con éxito y sin conflicto durante tres décadas y que es considerado un ejemplo de integración a nivel internacional, pues impide la segregación de alumnos por razón de lengua y logra como resultado un “bilingüismo activo”.
“Es un modelo que en su día surgió de la base, de la propia comunidad educativa”, recordó el consejero. “Este sistema garantiza que todos los alumnos, al final de la etapa escolar, dominen por igual ambas lenguas, como demuestran las evaluaciones del propio Ministerio de Educación”. “Hemos conseguido que el catalán despliegue su presencia en la sociedad catalana, pero hay que seguir protegiéndolo porque, pese a la inmersión lingüística, el castellano sigue teniendo mayor conocimiento, mayor dominio oral y escrito, y mayor uso social que el catalán”, dijo Mascarell.
En el debate afloraron dos miradas muy divergentes sobre la relación entre España y Cataluña
Pero el debate de fondo, allí donde surgen los mayores antagonismos, tiene que ver con las identidades, porque las visiones de partida son muy divergentes. Para Lasalle, salvo en el franquismo, “que también sufrimos el resto de españoles”, la actitud de España hacia Cataluña ha sido históricamente, desde Cervantes a Menéndez Pelayo, de signo admirativo, y si el catalán ha alcanzado el estatus que ahora tiene es porque, a diferencia de otras naciones, como Francia, “aquí no ha habido una fuerza represora, una clara vocación de crear una identidad nacional excluyente de las otras lenguas y las otras identidades”. “Las lenguas están para sumar”, dijo Lassalle, y contrapuso las “identidades de ciudadanía ilustrada”, que él defiende, a las identidades de tipo romántico, en la que se encuadraría el nacionalismo catalán. “Las identidades impositivas abocan a la melancolía, la frustración y a escenarios de conflicto que para nadie son gratos”, advirtió. El problema es que esa actitud impositiva es la que tanto Mascarell como Giner atribuyen también al nacionalismo español en relación con la diversidad cultural y lingüística de España. Ambos replicaron que si el catalán ha logrado sobrevivir es porque, a pesar de la persecución, ha sido capaz de resistir por la voluntad de sus hablantes.
En esta dialéctica terció José Álvarez Junco, catedrático de Historia de la Universidad Complutense, que lleva, dijo, 30 años estudiando los nacionalismos. Tras afirmar que “no existe conflicto lingüístico en Cataluña en la vida diaria” y que la catalana es una sociedad armónicamente bilingüe, también constató y criticó que “la esfera pública sea monolingüe, lo que tiene su importancia, pues las lenguas tienen también funciones simbólicas, además de comunicativas”. “En cualquier caso”, concluyó, “hoy he observado dos discursos paralelos que no acaban de encontrarse, porque parten de dos nacionalismos antagónicos. Pero las sociedades están formadas por individuos, son complejas y plurales, y si pudiéramos hablar desde esa complejidad, el diálogo sería más fácil”.
fuentes http://politica.elpais.com

Frente a independencia, nuevo pacto


Después de las manifestaciones, los gritos y la campaña electoral, llega el momento de gestionar el desencuentro entre las fuerzas vivas de Cataluña y del resto de España. Las elecciones que abocaron a la victoria/derrota del presidente de la Generalitat, Artur Mas, dan paso a una etapa política marcada por el pacto entre CiU y ERC. En medio de ese proceso, y por si faltaba yesca en el fuego, el ministro de Educación, José Ignacio Wert, arrimó una propuesta que las fuerzas vivas de Cataluña valoraron como un ataque al sistema de inmersión lingüística. En ese convulso contexto, EL PAÍS y la cadena Serconvocaron a personalidades de la vida política, económica y cultural en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, el jueves pasado. Bajo el título de la jornada, Encuentro Cataluña-España, se debatía en realidad sobre la pregunta: què fem?, ¿qué hacemos?
Las respuestas evidenciaron la contundencia con que Artur Mas, Jordi Pujol, Josep Antoni Duran i Lleida o Joan Ridao dan por agotado el modelo de relación existente con el resto de España y la coincidencia en situar el punto de ruptura en la sentencia del Tribunal Constitucional de 2010, que anuló parte del Estatuto de 2006. Casi todos los participantes catalanes en esa jornada insistieron en que la sentencia fue una bofetada a la última propuesta de arreglar amistosamente los problemas con las instituciones españolas. Si alguna duda quedaba sobre la voluntad de poner rumbo al referéndum sobre la independencia, quedó despejada. Altos cargos del Gobierno central trataron de rebajar la virulencia y la urgencia del problema planteado. No lo hizo así el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien optó por un camino distinto: renovar el pacto constitucional para conseguir una España más federal y resolver por esa vía los fracasos derivados del recorte que la sentencia del Tribunal Constitucional aplicó al Estatuto catalán de 2006.
No era fácil que hubiera acuerdos. Los nacionalistas e independentistas reprocharon a las fuerzas políticas estatales haber cerrado las puertas, roto los puentes; la mayoría de ellos tampoco aceptaron que exista más de una voluntad en el seno del pueblo catalán, al menos en términos significativos. El catedrático y ensayista José Álvarez Junco apreció “dos discursos en paralelo que no llegan a encontrarse” y dejó ver la incomodidad que le causa ver reducido el problema Cataluña-España a un “nosotros” y un “vosotros”, como si no hubiera pluralismo ni diversidad. Nueve horas intensas de debates arrojaron un solo punto de acuerdo: la necesidad de seguir dialogando, tal y como lo reconoció el presidente de EL PAÍS, Juan Luis Cebrián, al término de las sesiones.

¿Nadie en España?

Tras la apertura del encuentro por el presidente de la Generalitat, Artur Mas, la primera parte del debate reunió a Jordi Pujol y Felipe González.El expresidente de la Generalitat confirmó su apuesta personal a favor de la independencia si se convoca un referéndum, argumentando que “en España no hay nadie” interesado en atender las propuestas de Cataluña.
González se resistió a dar por terminada la convivencia entre Cataluña y el resto de España: “Yo no me resigno”. Él y Pujol fueron contrincantes durante mucho tiempo —González ganaba las elecciones generales en Cataluña y Pujol las autonómicas—, pero también mantuvieron una buena relación de confianza mutua. El expresidente del Gobierno se mostró combativo: eso de que los catalanes se vayan de España afecta a todos los españoles, no solo a los catalanes. Introdujo así el problema de cuál es la comunidad política afectada por la eventual consulta: ¿Solo los catalanes? ¿Deberían ser consultados todos los españoles? González lo tiene claro: “Si alguna vez decidís”, le dijo a Pujol, “yo quiero votar”. El expresidente de la Generalitat lo ve exactamente al contrario: hay que consultar a los catalanes, que de acuerdo con su inveterado criterio son las personas “que viven y trabajan en Cataluña”. Todo ello sin perjuicio de admitir la difícil viabilidad de la independencia. A Felipe González le parece muy importante el respeto a las reglas del juego: “Hemos luchado durante muchísimo tiempo para tenerlas y las hemos pactado. Y nadie puede decir que se las salta si no le permiten que cambie”.
Pujol no es ni ha sido independentista, pero ahora votaría a favor de la independencia. “Por eso no hay que preguntar”, le dijo Felipe González
El director de EL PAÍS, Javier Moreno,preguntó si la desconfianza hacia el conjunto de España podía deberse a la ocupación de casi todo el poder de las instituciones españolas por un solo partido (el PP): a Pujol no se lo parece. Está convencido de que el anticatalanismo es “una actitud española muy general”. El director de EL PAÍS, que moderaba esta parte del debate, contó unas conversaciones mantenidas el día anterior con Pujol y con González. Y que el expresidente de la Generalitat le había dicho que nunca había sido independentista y ahora tampoco, pero que votará a favor de la independencia si hay un referéndum. En voz baja, apenas audible para el auditorio, Felipe González le dijo a Pujol: “Por eso no hay que preguntar”, como indicando que las consultas las carga el diablo. ¿Queda tiempo para encontrar soluciones? Pujol insistió en que no ve a nadie que quiera aprovecharlo. Y González: “El problema es que no tenemos otro remedio que entendernos: si no, va a ser un desastre para los unos y para los otros”. Y otra vez Jordi Pujol: “La iniciativa, para entendernos, debe ser de ustedes”.

Catalanismo herido

Los dos altos cargos del Gobierno central que asistieron al encuentrodesmintieron que se haya roto algo irreparable. Para el subsecretario de Presidencia del Gobierno, Jaime Pérez Renovales, “meterse en la deriva del referéndum sin saber adonde va puede generar frustración”. Recordó que lo que se plantea con ello es un cambio en la Constitución y que esta atribuye al conjunto de los españoles la capacidad para reformarla. Aseguró que hay cosas sobre las que ponerse de acuerdo —citó la reforma de la Administración o la reducción del gasto corriente—, sin ir a “soluciones maximalistas”.
Artur Mas, durante su intervención en el encuentro. / GIANLUCA BATTISTA
El secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, trató de rebatir una idea reiterada por otros asistentes: siempre ha habido alguien al otro lado de la puerta para escuchar sobre los problemas de Cataluña. A su juicio, la relación entre cultura e identidad tiene que ser inclusiva y no excluyente, y defendió un concepto de ciudadanía republicana. “No me gustan los conceptos de cultura basados en el romanticismo, porque excluyen la razón”. Y argumentó que la relación admirativa en el conjunto de España hacia Cataluña solo se perdió durante el periodo franquista.
Entre murmullos de reprobación a Lassalle en la sala, Álvarez Juncopidió que se le reconociera que lleva razón cuando dice que el catalán ha pervivido en “la Cataluña española”, mientras ha desaparecido en “la Cataluña francesa”, lo cual demuestra estrategias diferentes de los Estados español y francés respecto a la lengua catalana; aunque no por falta de voluntad aniquiladora por parte del Estado español —puntualizó— sino por debilidad.
Rubio Llorente propone regular la consulta sobre la independencia por una ley de las Cortes. “Una decisión así necesitaría una gran mayoría”
No paraban de saltar chispas en esta parte del debate dedicada a la lengua, que varios de los presentes resaltaron como la clave del catalanismo. Ni faltaron alusiones al reciente intento del Gobierno central para alterar algunas características del modelo de inmersión lingüística en la escuela. A la catedrática Victoria Camps le gustaría escuchar razones suficientes para mantener el “monolingüismo en la escuela pública”, cuando la sociedad catalana es perfectamente bilingüe. “¿Y por qué no trilingüe? ¿Por qué no fijarse en los modelos del País Vasco o de Galicia?”, insistió Victoria Camps. El consejero de Cultura, Ferran Mascarell, reaccionó a esas preguntas: ni la escuela catalana es monolingüe, ni hay razones para fijarse en lo que hacen vascos o gallegos, cuando el modelo educativo catalán se ha construido “de abajo arriba”, a partir de propuestas de la comunidad educativa. Albert Rivera, de Ciutadans, aprovechó para terciar a favor del modelo trilingüe, para el que “no hay voluntad política”.
Las alusiones al pasado y su influencia en la sensación actual de ruptura salpicaron toda la reunión. Ferran Mascarell intentó teorizarlo: “Sobre el pasado histórico, tenemos interpretaciones diferentes. Sobre el presente pactado, hemos de constatar que, después de cien años de hacer propuestas y proyectos para España, hemos fracasado. Y ahora somos ya muchos los que pensamos que no puede haber ya proyecto cooperativo con España; y si lo hay, será pactando de tú a tú”.

Pacto constitucional

Frente a las ideas nacionalistas, el secretario general de los socialistas, Alfredo Pérez Rubalcaba, contraatacó con un proyecto para renovar el pacto constitucional. El líder del PSOE desarrolló algunos detalles de las ideas federalistas que el PSC y él mismo lanzaron a la arena de la campaña electoral catalana. “El debate del derecho a decidir no nos lleva a ninguna parte”, afirmó Rubalcaba en el encuentro de Barcelona. Reconoció que ese concepto es imbatible como eslogan político, “pero de la misma forma que Cataluña pide que España le acepte como es, el resto de España tiene su punto de vista sobre cómo debe ser España”.
No se trata de reabrir el mapa autonómico: hay 17 comunidades “y así va a ser”. Su propuesta de explorar una reforma constitucional consiste en deslindar las competencias del Estado federal, para que queden plasmadas de forma mucho más precisa en la Constitución y no a la intemperie de tantas interpretaciones conflictivas. Todo en el bien entendido de que el pacto debería ser leal, para no hacerse la vida imposible unos a otros. “Merece la pena seguir viviendo juntos”, insistió.
Sentado junto a Rubalcaba, el exsecretario general de ERC, Joan Ridao,admitió que el Estatuto catalán de 2006 “fue un intento de reformar la Constitución por la puerta de atrás, y fracasó”. Pero consideró “extemporánea” la idea de ponerse ahora a cambiar la Constitución, porque “el federalismo está pensado para aquellos que quieren unirse y en estos momentos Cataluña está en otra fase”. En ese debate les acompañaba el presidente de Uniò, Josep Antoni Duran i Lleida: “Yo defiendo el derecho a la autodeterminación”, advirtió, “pero soy muy consciente de que en Cataluña hay mucha gente para la que su nación es España. En el Parlament hay una mayoría para el derecho a decidir. Hay que saber si hay una mayoría para la independencia”. Eso sí, ni Felipe González ni los demás españoles no catalanes podrían votar en la consulta: “¿Por qué en España debería votar todo el mundo y en cambio en Escocia solo los escoceses o en Québec solo los quebequeses?”, preguntó.
Así pues, nacionalistas e independentistas no opinan de la misma forma sobre lo que cabe esperar de la consulta; pero todos ven claro que la nave catalana pone rumbo al “derecho a decidir”. ¿Y habría margen para hacerlo legalmente? A juicio de Francisco Rubio Llorente, conviene averiguar si existe una mayoría abrumadora de catalanes a favor de la independencia; porque tendría que ser una gran mayoría, dado que no se trata de una ley cualquiera, que otra mayoría parlamentaria podría cambiar. Para llevarla a cabo, Rubio Llorente propuso la intervención de las Cortes con una ley que regule la organización y alcance de la consulta. “Esto no es el plan Ibarretxe”, puntualizó el exmagistrado del Constitucional y expresidente del Consejo de Estado: se trata de una propuesta de procedimiento para salvar los escollos legales del proyecto esbozado. Otro constitucionalista presente entre el auditorio, Francesc de Carreras, también partidario de que se organice la consulta, se preguntó si los puntos de ruptura de los que se llevaba hablando todo el día no parten de haber elaborado un Estatuto equivocado.

¿Más crispación?

Tanto si se va hacia el referéndum de independencia como si se abre alguna oportunidad a la renovación del pacto constitucional, es probable que el resultado sea un mayor grado de crispación. Nadie lo dijo expresamente en el encuentro de Barcelona, pero un observador tiene que concluir que el pacto CiU-ERC solo puede funcionar sobre la base de acentuar el horizonte de la independencia como antídoto a la desaparición de Cataluña como nación. Porque la fuerza dominante, CiU, debilitada en relación con lo que era antes de las elecciones del 25 de noviembre, se juega ahora su futuro en el terreno independentista, que le resulta mucho más cómodo a ERC. A su vez, la oposición queda dividida en fracciones menores del Parlamento catalán (PSC, PP, ICV, Ciutadans), de difícil entendimiento entre sí, ninguna de ellas con peso bastante como para imponerse a las demás.
Tanto las voces que se escucharon desde la parte del Gobierno del PP, como sin duda desde el PSOE, llamaron a rebajar la tensión rupturista y a reiniciar el diálogo. No será fácil ni siquiera para los que buscan una revisión del pacto constitucional: Antoni Zabalza, catedrático de Hacienda, recordó la existencia de los conciertos vasco y catalán que, aunque nacidos de la Constitución, son un elemento de inestabilidad a efectos fiscales, “una asignatura pendiente”. Antoni Castells,exconsejero en los Gobiernos de Pasqual Maragall y de José Montilla, tampoco se hace ilusiones: “Hay un antes y un después de la sentencia del Tribunal Constitucional, que dejó el encaje de Cataluña en España en la pura provisionalidad”. En todo caso, “pacto es entender las razones del otro, la diversidad”, pero “el Estado español está más acostumbrado a imponer que a pactar”, y pactar es difícil “cuando los que mandan en Madrid creen que lo que es bueno para Madrid lo es para toda España”.
Rubio Llorente cree imposible que se llegue a un bloqueo: “Me resisto a creer que hombres civilizados de la Europa del siglo XXI sean incapaces de encontrar una solución”. Al menos está claro que habría que combatir el cansancio mutuo. Y por lo tanto que conviene practicar aquello del “parlem-ne”; es decir, “hablemos”. 
fuentes http://politica.elpais.com