domingo, 24 de enero de 2016

El sabio de guardia

En la Grecia antigua, en los momentos de zozobra se acudía a los Siete Sabios, de cuyas enseñanzas escribió Plutarco. En la España actual, parece que sólo tenemos un sabio al que ir a visitar en tiempos de desconcierto, Felipe González. Enric Juliana titulaba su crónica de ayer con estas palabras: “Esto sólo lo puede parar Felipe”. Se refería al pacto de gobierno entre PSOE y Podemos que podría llevar a Pedro Sánchez al palacio de la Moncloa. Los mismos que hace veinte años querían llevarlo a las tinieblas carcelarias ahora esperan que atruene su voz desde el cielo socialista. Para ejemplo, La Razón, que anunciaba que González reunirá a la vieja guardia para frenar a Sánchez. Según el diario conservador, el expresidente prepara un encuentro previo al día 30 para impedir que los socialistas vayan del brazo de los podemitas, camino del poder.
González está convaleciente de una operación de cataratas, así que puede verlo todo más claro. En las filas del PP parece que la única carta que les queda para no ser desalojados de la Moncloa es la gran coalición. Sin embargo, ni siquiera en Europa hay demasiados partidarios, porque España no es Alemania, ni el PP la CDU. Y porque un pacto de estas características podría suponer un alto coste para el PSOE. Ciertamente, González no es favorable al pacto de izquierdas, sobre todo porque ese chavismo que alimentó a Podemos en sus primeros tiempos le parece el peor de los nutrientes. Pero el expresidente no tiene interés en causar ningún estropicio, aunque sí desea influir en la resolución del dilema.
Uno de los siete sabios griegos era Quilón de Esparta: que tenía como aforismo “no desees lo imposible”, mientras que Pítaco de Mitilene mantenía como máxima “debes saber escoger la oportunidad”. González está más cerca del espartano que del mitileno en esta hora. Pero lo que no va a hacer es contribuir a romper su partido. Por mucho que se lo pidan la derecha más reformista o el Ibex.
fuentes http://www.lavanguardia.com/opinion/20160125/301643508094/el-sabio-de-guardia.html

Estratos de la identidad catalana

El resultado de tantas excitaciones colectivas y proclamas políticas, como se han producido en Cataluña estos últimos años, ha acabado en una desmesurada elevación de la temperatura nacionalista entre sus ciudadanos. Como secuela de ello se han multiplicado las indagaciones y preguntas sobre el sentimiento nacional. Cuántos se sienten solo catalanes, cuántos mitad y mitad, cuántos solo españoles, y cosas así. Algunos se han interesado incluso por lo que nos queremos los unos a los otros. Confieso que siempre he tenido dificultades con esos sentimientos; para sentirlos y para entenderlos. Quizás no los entiendo porque no los siento o no los siento porque no los entiendo. Tengo un pariente que se siente español; afirma incluso con frecuencia que se siente muy español.Como yo estoy muy interesado en saber en qué consiste eso, le pregunto incesantemente qué clase de estado emocional es ese de ser español y qué contenido tiene. Nunca ha acertado a explicármelo. Despierta mi curiosidad recordarle tratando de escaquearse del servicio militar (cuando lo había) e intentando eludir el pago de sus impuestos sin mengua al parecer de ese profundo sentimiento. Por lo visto, la emoción española no va de eso. Es un sentir más telúrico, o quizás más racial. Compatible al parecer con ocultaciones al fisco y maquinaciones contra el público. Sentirse español parece tener poco que ver con el interés general de los españoles. Es otra cosa. Pero mi pariente no sabe decírmela.
También tengo amigos y parientes que se sienten catalanes. Y con ellos pasa lo mismo. No aciertan a decirme en qué consiste eso de ser catalán. Tienen identidad catalana, pero no saben cuál es su contenido más allá de hablar la lengua, respetar la tradición, disfrutar del paisaje y ser del Barça; como tantos otros que no experimentan esa emoción misteriosa. Por lo que estamos viendo, también los hay que viven simultáneamente el sentimiento de la catalanidad y las actividades de evasión fiscal.
Sea ello como fuere, lo cierto es que se ha producido en Cataluña un fenómeno político insólito: se ha acertado a excitar sesgadamente ese sentimiento hasta formar una coalición política unidimensional que lo ha llevado al éxito en las elecciones autonómicas. Un éxito relativo, es verdad, pero éxito en todo caso. Seguro que apelando a otras dimensiones de la identidad individual no se habría conseguido tanto. Si, por ejemplo, se hubiera preguntado a la gente si se sentía de derechas, de centro o de izquierdas, no hubiera podido armarse una coalición victoriosa. Y lo mismo con tantos otros pliegues de aquella identidad. Por eso asombra que provisto de unos mimbres tan endebles, el nuevopresident, que descansa casi exclusivamente en esos efluvios transversales, insista en soltar amarras hacia el “Estado propio” sin más embarcación que ese sentimiento nacional, balsa muy estridente, inestable y veleidosa, que puede cambiar en cualquier momento de rumbo y de fuerza; hasta puede acabar navegando a la deriva, y entonces llegaremos a ver a sus tripulantes devorarse entre sí. ¿O lo estamos viendo ya?
Porque sucede que, como ya nos han advertido muchas veces (no hace tanto Amartya Sen), con eso de las identidades se pueden cometer dos errores serios: primero, no reconocer que son fuertemente plurales, y que la importancia de una no disminuye la importancia de las demás. Y segundo, atribuir un valor disparatado a una de ellas hasta producir un conflicto con las restantes. Y acabar así en dos peligrosos reduccionismos: ignorar identidades muy nuestras y muy importantes, y entregarnos medio ciegos a una filiación singular y excluyente. En Cataluña se están cometiendo ambos errores, con sus consiguientes simplismos. Las consecuencias no se harán esperar, y si las cosas no cambian mucho, serán funestas para sus ciudadanos.
Hay rasgos jurídicos que conforman capas decisivas de su yo personal y su libertad
Ya le pueden dar las vueltas que quieran los historiadores de la causa, pero desde hace más de 200 años, los años en que se ha ido creando y desenvolviendo la cultura jurídica del Estado español, los catalanes también han sido actores y destinatarios de esa cultura y de sus normas legales, y Cataluña misma se ha ido penetrando hasta tal punto de ellas que los catalanes no pueden dejar de ser nacionales españoles sin dejarse parte de la identidad en el empeño. La nacionalidad, contra lo que muchos parecen creer, es la condición de sujeto de ciertos derechos y obligaciones que se establecen en las normas jurídicas de un ordenamiento, y por eso los ciudadanos catalanes tienen la nacionalidad española. Nada más que por eso. No se trata de tradiciones, sentimientos o tauromaquias. Se trata de derechos personales.
Y eso es también lo que hace asombroso leer o escuchar que unos cuantos líderes alucinados se propongan iniciar una desconexión masiva y pacífica del Estado español. Es decir, se proponen que los catalanes se desprendan de su condición de sujetos de los derechos y deberes del orden jurídico del Estado español. ¿Habrán pensado lo profundo y decisivo que es este aspecto jurídico de su identidad, de la identidad de cada uno de los ciudadanos catalanes a los que dicen estar liderando? Mencionemos algunas cosas para recordárselo. La condición básica de sujetos de derecho (mayores o menores de edad, solteros o casados, padres o hijos, herederos o causantes, etcétera), su condición de ciudadanos del Estado y en consecuencia de la Unión Europea, de titulares de derechos sobre sus viviendas, sus tierras y sus masías, y la necesaria identificación y deslinde de esos sus bienes inmuebles, igual que su condición de actores y partícipes en sus sociedades mercantiles y la consiguiente descripción pormenorizada de su capital y bienes, etcétera. Todas esas cosas y algunas más se encuentran establecidas y preservadas en registros públicos bajo legislación estatal, sobre los que ni la Generalitat ni el derecho histórico catalán han tenido nunca competencias. Y ahora al parecer se insta a los ciudadanos a que desconecten “masivamente” de esas leyes. ¿Cómo se puede pedir eso? ¿Es que acaso no conforman esos datos capas decisivas de lo que constituye el yo de los catalanes, también de su libertad?
Demasiada gente no percibe que le están animando a caminar hacia un espejismo
Si lo ponen en duda, les invito a hacer un experimento mental antes de intentar tan peregrina aventura: imaginen que el Gobierno central ordenara a funcionarios, jueces, notarios y registradores la retirada y cancelación de todos los protocolos y registros de los que son responsables y que son propiedad del Estado español. En seguida sentirán el daño que sufre su identidad personal y el vértigo que experimentan ante la profundidad tan decisiva de esos estratos de su yo. Esta es una hipótesis remotísima y ficticia, como la propia secesión de Cataluña, pero solo pensar que la desaparición de ese sistema de seguridad jurídica preventiva les cancelaría como sujetos activos en tantas y tan importantes dimensiones bastará para que se den cuenta de que debajo de sus emociones primarias tienen identidades más profundas y sin duda más importantes que les sumergen en el orden jurídico español, del que extraen rasgos decisivos de su condición ciudadana.
Autoridades catalanas hay que dicen estar dispuestas a ignorar las leyes españolas. ¿También estas? ¿Cómo lo podrán hacer sin producir un daño irreversible? Demasiada gente en Cataluña no percibe que le están animando a caminar hacia un espejismo, y unos pocos están estimulando irresponsablemente una quimera. Es preciso recordarles que no están emprendiendo un viaje emocional para mudar alegremente de piel, sino una travesía dramática en la que pueden dejársela sin acertar a encontrar otra mejor, resultar lesionados en identidades muy profundas y acabar en un trágico e innecesario naufragio.
Francisco J. Laporta es catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid.
fuentes http://elpais.com/elpais/2016/01/20/opinion/1453291869_732477.html

sábado, 16 de enero de 2016

Recuperar la amistad y la concordia

Mi libro del 2013 Qué hacer con España comienza con un extenso ensayo sobre el trinomio liberté, égalité, fraternité, que enmarca la vida de quienes vivimos en la civilización occidental. Los dos primeros términos de la tríada pertenecen a la esfera pública y cimentan el concepto de ciudadanía, mientras que el tercero pertenece a la esfera privada y cimenta la democracia. La libertad y la igualdad son derechos que pueden garantizarse por ley, cosa que no puede hacerse con la fraternidad, que es una obligación moral que no es legalmente exigible. Libertad e igualdad son conceptos históricos que, en su acepción actual, surgen de la Ilustración. La fraternidad, como la abnegación o la solidaridad, entre otras virtudes morales, no es un producto de la historia sino que ha estado presente de forma similar en todas las civilizaciones que ha conocido la Humanidad.
La fraternidad cimenta la identidad colectiva necesaria en toda nación y marca los límites físicos de la democracia. Para que ésta pueda funcionar, como señaló Aristóteles, hace falta que exista entre los ciudadanos una amistad civil basada en unos principios compartidos, en un respeto y en un afecto mutuos que hagan posible la concordia. Sólo así, en concordia, puede funcionar la democracia porque es un sistema de gobierno que supone que la minoría aceptará las decisiones de la mayoría como válidas para todo el colectivo y que la mayoría respetará a la minoría no transgrediendo los límites marcados por la amistad civil aristotélica. Un sistema político que cumpla una sola de estas dos condiciones no puede llamarse una democracia: se tienen que cumplir las dos. Repito: las dos.
En los últimos años, la confrontación política en Cataluña ha puesto de manifiesto que la in­dependencia no estaba, ni está, entre los principios compartidos por el demos catalán. A pesar de ello, una parte de los catalanes que no es ni tan siquiera mayo­ritaria ha emprendido una fuga hacia adelante para conseguirla, recurriendo incluso a métodos insurreccionales. Como consecuencia, la segunda condición enunciada en el párrafo anterior ha dejado de cumplirse y la democracia catalana ha sufrido un trágico deterioro. La fraternidad se ha puesto en la almoneda y los catalanes se han sumido en la discordia porque se ha destruido la base de la amistad civil aristoté­lica. La sociedad catalana se ha dividido en dos mitades que, políticamente, tienen muy poco que decirse y la capacidad de autogobierno, de la que tan orgullosos nos sentimos los catalanes, se ha reducido drásticamente en todos los niveles de la Administración por la parálisis y polarización que provoca el proceso independentista, que ha terminado por impregnarlo todo. La quiebra de la fraternidad, como no podía ser de otra manera, ha afectado negativamente a la libertad de elección identitaria y, sobre todo, a la igualdad de poder elegir sin temor, es decir, a los derechos básicos que configuran la ciudadanía.
Esta situación lamentable se desenvuelve en un momento clave de la política española. Por primera vez desde 1978 se abre una oportunidad para proceder a una refundación de carácter regeneracionista del actual régimen político. Esta oportunidad surge, en palabras de Antoni Puigverd publicadas hace poco en estas páginas, del “empate de impotencias” en el que ha resultado el 20-D, empate que resulta similar al que dio lugar a la Transición. Por primera vez se abre la oportunidad de articular un consenso –ese conjunto de concesiones y renuncias mutuas, como dijo Miquel Roca– que afronte la corrupción sistémica, los problemas estructurales del mercado laboral, la baja calidad del sistema educativo y la crisis de la organización territorial del Estado. Una Catalunya en discordia, con sus instituciones autonómicas dedicadas a propiciar el “cuanto peor, mejor” en España para conseguir la independencia a cualquier coste es un obstáculo formidable para que esta refundación regeneracionista pueda tener lugar. Y si no tiene lugar, los perjudicados serán todos los españoles, catalanes incluidos.
Las elecciones del 27-S resultaron en otro empate de impotencias mal disimulado por la investidura in extremis de Puigdemont. Es urgente recuperar la amistad y la concordia en Catalunya. ¿Cómo? Pues como siempre, con renuncias y concesiones mutuas que permitan articular un consenso para reparar la avería democrática generada en los últimos años. Esto quiere decir, en primer lugar, que debe incorporarse a los principios compartidos del demos que el independentismo es una opción política legítima. En segundo lugar debe incorporarse también que la independencia no puede conseguirse por métodos insurreccionales sino que, en su caso, requeriría de la articulación de amplios consensos tanto en Catalunya como en el resto de España. No pueden cambiarse los principios compartidos con la mitad más uno de los votos sino que deberían exigirse mayorías muy cualificadas, como las que se piden para cambiar el actual Estatut, por ejemplo. En tercer lugar debe incorporarse la legitimidad de optar por cualquier otro encaje institucional de Catalunya en España, con las mismas condiciones de procedimiento. Conseguir este consenso requerirá esfuerzos prolongados, pero cuanto más se tarde en empezar más se tardará en conseguirlo.
Hubo un tiempo en el que en Catalunya existía una sociedad civil que era el soporte de las ­opciones políticas intermedias entre el independentismo ul­tramontano y el anticatalanismo visceral. Ahora, anestesiada por la subvención pública y desaparecida o silente, se la echa mucho de menos porque el espacio entre los polos radicales se ha des­poblado. De su resurgimiento ­depende en buena parte la recuperación de la amistad y la concordia.
fuentes http://www.lavanguardia.com/politica/20160117/301457380960/recuperar-la-amistad-y-la-concordia.html

ERC pide abrir el proceso constituyente a “los que nunca serán independentistas”

  • Los dirigentes republicanos en el Govern firman un compromiso ético de 11 puntos |Laura Vilagrà y Òscar Peris, delegados del Govern en la Catalunya Central i Tarragona

La número dos de ERCMarta Rovira, ha reclamado hoy a sus cuadros dirigentes, al Govern y al Parlament abrir el “proceso constituyente de la República catalana” a los que “no son independentistas ni nunca lo serán”.
En su intervención ante el Consell Nacional del partido celebrado esta mañana, Rovira ha insistido en el carácter “constituyente” de esta legislatura a causa del mandato recibido en las elecciones de 27S.
“Estamos dispuestos a superar las limitaciones de un poder autonómico y esto significa hacer la independencia”, ha asegurado. “No nos encontramos ante una legislatura normal sino ante una legislatura que ha de servir para entregar la llave de un nuevo país”, ha remarcado Rovira
Compromiso ético para los miembros del Govern
El Consell Nacional, que ha empezado con un aplauso a Carles Puigdemont, también ha servido para explicar el “compromiso ético” que ERC obliga a firmar a sus cargos de Govern. Un documento basado en los principios de “sabiduría, generosidad y fuerza interior” como vacuna contra la corrupción.
El documento recoge el compromiso a principios como la transparencia, lealtad y servicio a la sociedad; el respeto a los derechos humanos y a la dignidad; a la actuación honesta; promover la cultura del esfuerzo personal y colectivo; el buen funcionamiento de la administración; la responsabilidad respecto a los derechos de la ciudadanía; la eficacia y diálogo; la protección del medio ambiente; la autonomía de los medios de comunicación y utilizar los instrumentos dentro del partido para denunciar mala praxis gobernativa.
Vilagrà y Peris, delegados del Govern
La exalcaldesa de Santpedor, (Bages), Laura Vilagrà, y el tercer teniente de alcalde de l’ajuntament de Valls (Alt Camp), Òscar Peris, serán los nuevos delegados del Govern en la Catalunya Central y en el Camp de Tarragona.
Según ha podido saber La Vanguardia, los dos nombres han sido propuestos hoy ante el Consell Nacional de ERC celebrado esta mañana. Una vez ratificados por los cuadros del partido su nombramiento por parte del Govern será inminente.
fuentes http://www.lavanguardia.com/politica/20160116/301450212864/erc-proceso-constituyente-independentistas.html

La carta secreta de navegación de Mas

  • El expresident dibujó dos piezas claves de la negociación en octubre y noviembre, pero no las conectó hasta tener garantías de la CUP

El timón del capitán Artur Mas Reig ha estado cinco años velando las travesías de su bisnieto en el Palau de la Generalitat. Cap fred, cor calent, puny ferm, peus a terra El martes por la tarde, Artur Mas i Gavarró descolgó el timón del capitán de la pared del despacho del president en el Palau de la Generalitat. Ya no era su despacho. En pocas horas Carles Puigdemont tomaba posesión en el Saló Sant Jordi como 130 president de la Generalitat y prometía “fidelidad al pueblo de Catalunya representado en el Parlament”. Mas cerró su etapa en el Palau de la Generalitat deseándole al nuevo president una buena singladura. Un día exacto de navegación es lo que había tardado el ya expresident de la Generalitat en reescribir la carta de navegación de la política catalana y pasar de una nueva contienda electoral a resituar el incierto proceso independentista en el horizonte.
La ejecución exprés de la decisión de Mas no se corresponde con su proceso de maduración. La investidura de Carles Puigdemont fue el encaje inesperado de dos piezas desconocidas con las que el expresident completaría el rompecabezas en el que se habían convertido los mas de cien días de tribu-laciones negociadoras entre Junts pel Sí y la CUP. Durante la travesía, hubo muchos protagonistas de última hora, reuniones nocturnas, llamadas de intervención, presiones directas e indirectas, recomendaciones... Pero no son todos los que están. Sólo dos personas conocieron, por separado y cada una en su momento, una de las dos cartas en la manga del president. Ambas mantienen el silencio.
El trayecto desde las elecciones del 27 de septiembre hasta el pasado domingo no sólo pone en evidencia la capacidad de Mas para encontrar una salida al callejón. Inevitablemente también señala errores de interpretación en el camino a ambos lados de la mesa de negociación. El acuerdo del 13 de julio para forjar una candidatura conjunta entre Convergència y ERC había dejado fuera a la CUP pero los socios de Junts pel Sí daban por resuelto implícitamente el discurso del “no a Mas” de la izquierda anticapitalista incluso antes de que se convirtiera en lema de campaña. Con David Fernàndez y Xevi Generó –encargado durante estos meses de comunicar cada no cupero a Mas– se asumió que la CUP actuaría de líbero independentista y que el resultado electoral neutralizaría la beligerancia contra el president. Si alguien tuvo dudas, la procesión fue por dentro, porque el resto vio “honestidad en el planteamiento”.
La complicidad desarrollada durante la legislatura entre Mas y Fernández pudo llevar al president a confundir al diputado con la CUP. La noche del 27-S se concluyó que “había carril y que una cosa es la campaña y otra cosa los resultados”. Mensajeros oficiosos de la izquierda anticapitalista así se lo hicieron saber abiertamente al president en más de una ocasión. El no a Mas era una estrategia de campaña para robar votos a la candidatura de confluencias de izquierdas.
Pero ¿quién representa a la CUP? La transitoriedad de los interlocutores descoloca incluso al president, que asume en primera persona una línea paralela de negociación a la de Junts pel Sí. En su agenda figuran citas con los negociadores oficiales de la CUP, diputados, exdiputados y personas vinculadas a los anticapitalistas. Todas en el Palau de la Generalitat. Desde la primera, el 21 de octubre y hasta el final, Mas ha tenido sobre la mesa ofertas para ocupar papeles imaginables en el Govern, siempre que renunciara a volver a ser president. La CUP se lo ofrece “todo”, hasta el punto de violentar escandalosamente la ley de la Presidència, pero Mas mantiene la calma y el “espíritu positivo” en su candidatura.
Lo que no sospechaba es que el resquicio lo abrió él mismo en una de sus dos reuniones con la CUP en octubre. El president hace un comentario “medio en broma medio en serio” –aseguran– que acabaría convirtiéndose en parte de la solución. Mas especula con que dos diputados de la CUP se hagan de Junts pel Sí para poner fin al problema cupero. Se quitaban de encima la presión de la investidura y todos tan contentos...
La conversación es tan trivial que nadie la asume como propuesta política. O casi nadie. Porque la noche el viernes 8 de enero en plena cuenta atrás una llamada telefónica de alguien ajeno a la CUP recupera la idea. “Quizás esa sea la solución”, le transmite al president. Mas, que estaba reunido en la Casa dels Canonges con el equipo jurídico de la Presidencia para organizar la firma del decreto de convocatoria de elecciones para el lunes –la sala y la hora de la hora de la rueda de prensa ya estaban fijadas–, recoge el guante y reactiva in extremis las negociaciones directas de CDC con los cuperos tras informar a Oriol Junqueras y Raül Romeva.
Una de las piezas del rompecabezas había permanecido en hibernación desde octubre. La otra, la referente a la candidatura a la presidencia, la clave, lo estaba desde finales de noviembre. El president y un estrecho colaborador llegaron a ponerla por escrito en su momento.
La negociación con la CUP no avanzaba al ritmo previsto y se acercaba el 9 de noviembre, plazo para convocar el debate de investidura. Con el veto cupero a la candidatura de Mas se impone en Junts pel Sí la idea de que aprobar la declaración de inicio del proceso es “vital para ayudar a la investidura”. Esa es la opinión de ERC y de la mayoría de independientes. Aunque el president hubiera preferido negociar el bloque, asume que no tiene fuerza suficiente para imponerse. Mas, que no interviene en las negociaciones previas pero sí en las enmiendas finales, debe hacer frente al malestar general de sus consellers consciente de que la CUP no facilitará la investidura en ninguna de las dos votaciones pero llegan mensajes de que se puede avanzar. Sin mucho entusiasmo el president da luz verde.
Mas cita a la CUP en el Palau de la Generalitat tras su primer no el día 10 de noviembre, el objetivo es que al día siguiente den un paso hacia la abstención para, en una tercera votación, desatascar la situación y hacerlo antes del 3 de diciembre, cuando arranca la campaña de las elecciones generales. Se les pone sobre la mesa la presidencia “participada” y hasta incluir los nombres de Neus Munté, Oriol Junqueras y Raül Romeva en su propuesta parlamentaria. Los cuperos temen perder el control y acabar votando siempre con el PP y Ciutadans así que Mas plantea someterse a una moción de confianza en diez meses. El f e inicial es bueno pero el día 12 por la mañana, los negociadores cuperos informan de que no había habido tiempo de dar el paso hacia la abstención. Cuando Mas vuelve a Palau cargando el “no tran-quilo” cupero recibe la visita de una oficial del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya que le apercibe de las consecuencias de incumplir la suspensión de la declaración de ruptura.
El enfado del president va en aumento y se torna en hartazgo y desconfianza. Días después, los cuperos anulan una cita en Palau con Mas y la trasladan a otro emplazamiento. El president decide no acudir... Pero tampoco se mantiene impasible. Con un estrecho colaborador trabaja en la posibilidad de dar un paso al lado siempre que sirva para “neutralizar a la CUP”, sea una palanca para el proceso soberanista y garantice la estabilidad del Govern. Se plantea ejecutar la operación antes de arrancar la campaña del 20-D. Se evalúan pros y contras pero Mas no acaba de ver claro que ayude a CDC y guarda esa carta que sólo pondrá sobre la mesa, ya sin vuelta atrás, de nuevo la noche del día 8 de enero.
Hasta entonces, los días pasan en un ir y venir de reuniones de Junts pel Sí y la CUP para vestir una oferta que puedan evaluar las bases de la izquierda anticapitalista primero en su debate nacional y después en la asamblea el 27 de diciembre. Cada escollo negociador se presenta como la clave de la investidura y Mas los desbloquea uno a uno: BCN World, la ATLL. Rechaza otros, como recuperar el impuesto de sucesiones... La sensación del president es que con la CUP el Govern tendría una vida “agónica”. La desconfianza es tal que ni siquiera se descarta rechazar la investidura si no se garantiza la estabilidad.
Y suma y sigue. Mas espera el resultado de la cita cupera de Sabadell con la familia en casa. Cuando oyen el resultado en la televisión no pudieron reprimir las carcajadas de indignación. El insólito empate a 1.515 en la votación hubiera sido algo menos insólito para el president si Quim Arrufat, en una entrevista del 1 de diciembre, no hubiera pronunciado la palabra mágica: “aún quedaremos empatados. Y cuidado que no coincidan los votos. 555 a 555”. Pese a todo, siguen los mensajes del círculo de la CUP convencidos de que habrá investidura. Mas se harta y envía un mensaje directo a los negociadores: “esto lo tenéis que resolver vosotros”.
El impasse de fin de año no cambia las cosas. Mas está mentalizado para repetir como candidato, determinación que confirma con su no el consejo político de la CUP el día 3. Mientras ERC activa su propia estrategia. El mensaje de Junqueras del día 4 señalando a CDC y la CUP como responsables de la convocatoria electoral no se digiere bien en Palau. Además, en la reunión de parlamentaria Junts pel Sí del jueves 7 ERC ya ha movilizado sus piezas. No hay referencias directas a una renuncia de Mas, pero sí se empiezan a repartir culpas. Las reuniones se suceden y los frentes abiertos de negociación, las propuestas y sus protagonistas se multiplican.
El viernes día 8 CDC tira la toalla y se pone a planificar las elecciones aunque mantiene abiertos los canales. Por la tarde, Mas trabaja en el decreto de convocatoria electoral, hasta que recibe una llamada telefónica que le recuerda su idea del trasvase de diputados. La otra carta, la de la renuncia a la presidencia sale entonces del cajón. Se activa un mecanismo CDC-CUP por unas horas, se informa a Junqueras y Romeva, y se escriben las capitulaciones. Por el camino, David Madí, Jordi Sànchez, Oriol Solé, Victor Tarradellas, David Fernàndez, Quim Arrufat..., más allá de la cúpula de CDC y ERC habían sembrado el terreno a uno y otro lado del camino. El sábado se “negocia a cara de perro” pero el president cree que el documento resultante es una garantía para su sustituto.
Mas tiene tres nombres de CDC en mente... Él tardó diez años en llegar a la presidencia y Carles Puigdemont se convirtió en president en 24 horas. “¿Estás dispuesto a escuchar?”, le preguntó el sábado a mediodía por teléfono sin más concreción. La respuesta fue sí. El resto lo despacharon en persona ya en el Palau. El martes Mas retiró el timón pero no pierde el aura de capitán. Se considera un político activo, con las manos libres, lo que no supone que vuelva a ponerse al frente de una candidatura electoral. Se autoimpone el mensaje de su bisabuelo.
fuentes  http://www.lavanguardia.com/politica/20160117/301457428899/brujula-secreta-mas.html

jueves, 14 de enero de 2016

Puigdemont descarta una declaración unilateral en esta legislatura

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha dejado claro este jueves que el nuevo Govern que preside y que ha tomado posesión hoy mismo no va a declarar unilateralmente la independencia porque “así está pactado” y que el mandato que ha recibido su ejecutivo del 27S es el de preparar el terreno para que el nuevo Estado sea refrendado por los catalanes a través del apoyo popular a una eventual constitución catalana. “Si lo hacemos bien, el referéndum de la constitución de la República catalana servirá para que gente que hubiera votado no, pueda votar ahora sí”, ha confiado Puigdemont.
En una entrevista en horario de prime time en TV3, la primera que da después de ser elegido, Puigdemont ha pedido ser flexible en el plazo de 18 meses que se ha autoimpuesto el soberanismo para llevar a cabo el proceso hacia la independencia. “El plazo no puede ser un corsé. Si se puede hacer con menos, mejor, pero si hay que alargarlo un poco, tampoco pasa nada”, ha indicado el nuevo president, que además ha reiterado una y otra vez que el objetivo de su Govern es “hacer las cosas bien hechas” y “con todas las garantías”.
Puigdemont, que cuenta con Artur Mas como colaborador, ha vuelto a extender la mano a las autoridades del Estado y ha dejado claro que la voluntad de su nuevo Govern es de diálogo y de “mantener los puentes”. Sin embargo, y preguntado sobre la posibilidad de que el Gobierno aplique el artículo 155 de la Constitución para parar el proceso soberanista, ha alertado del riesgo de que el Estado “se bunkerice”. “No contemplamos este escenario, pero si el Gobierno está dispuesto a decirnos que ni siquiera tenemos derecho al autogobierno, entraríamos en otra fase”, ha rematado.
El presidente catalán, que ha dicho no sentirse el representante del Estado en Catalunya aunque legalmente sea así, ha lamentado que nadie le haya llamado para felicitarle de forma protocolaria por su nuevo cargo: ni el Rey, ni el presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, ni los líderes de los principales partidos españoles, ni los presidentes autonómicos. Tras aclarar que Pedro Sánchez tiene “intención” de hablar con él, Puigdemont ha reprochado a Rajoy que no tenga “un gesto de cortesía”, lo que, a su juicio, “dice muy poco de su liderazgo político”.
Ataques personales
Aunque se ha sentido “menospreciado” en algunos casos por los ataques personales, el nuevo president ha asumido “los costes” de estar en el punto de mira de mucha gente y medios de comunicación a partir de su investidura el pasado domingo.
A este respecto, ha comentado algunas de las informaciones que han cuestionado su pasado profesional como periodista por haber recibido subvenciones de la Generalitat cuando dirigía algún medio y en su etapa como diputado. “Me parece injusto. Es falso e inmoral insinuar que yo utilicé mi cargo para lograr ayudas públicas”, ha manifestado. “Sé que han mirado y mirarán todo lo que pueden mirar de mi, pero no encontrarán nada. Nunca me he movido en el terreno de las comisiones, los tratos de favor y las influencias”.
Relaciones con la CUP
Respecto a cómo será la convivencia del nuevo Govern sostenido por Junts pel Sí y la CUP, Puigdemont ha confiado en el buen entendimiento aunque ha agregado que todas las partes deberán aprender de una situación inédita. “Todos los consellers saben que deberán trabajar al lado de la CUP. Deberemos irnos acostumbrando”, ha indicado el jefe del ejecutivo catalán, quien ha subrayado que no está previsto que miembros cuperos entren a formar parte de las reuniones de su Govern.
Medidas sociales y presupuestos
Puigdemont ha pedido una tregua sobre cuestiones concretas de su acción de gobierno alegando que los consellers acaban de tomar posesión. Sin embargo, ha fijado que la prioridad del Govern en los primeros compases de su andadura debe ser el paquete de medidas sociales acordado entre Junts pel Sí porque hay que “señalar el porqué hacemos todo este proceso: para tener mejores herramientas para aquellos que lo pasan peor. Después de asegurar que ya se está trabajando es aspectos como la pobreza energética o infantil, ha sugerido que estaría dispuesto a incumplir algunas suspensiones del Tribunal Constitucional si es para abordar las emergencias sociales. “Ya veremos si es desobediencia”, ha señalado al ser preguntado al respecto.
Respecto a los presupuestos, Puigdemont ha mantenido la línea manifestado por su vicepresidenta y conseller de Economia, Oriol Junqueras, y ha confiado en poder presentar unas nuevas cuentas para el 2016 aunque no lo ha querido garantizar al 100%. En todo caso, ha garantizado que los nuevos presupuestos deben ser “más expansivos” en políticas sociales y ha explicado que el Govern podrá pagar el aumento de las partidas sociales gracias a renegociar las deudas con los bancos, unos mayores ingresos por recaudación, una liquidación de 2014 que ha sido favorable e impuestos como el que grava los depósitos y que está suspendido por el TC.
Fuentes http://www.lavanguardia.com/politica/20160114/301409696150/puigdemont-tv3.html

LA INDEPENDENCIA EMPIEZA POR UNO MISMO

Alguna vez ya lo he citado, pero conviene repetirlo. Upton Sinclair, el gran escritor norteamericano cuyas ideas progresistas tuvieron un  impacto real sobre la sociedad de su tiempo, dijo en una ocasión: “Es difícil que un hombre comprenda algo, cuando su salario depende de que no lo comprenda”.
Al margen del periodismo canalla que ha hecho del “amarillismo” su campo de actuación, resulta difícil encontrar voces independientes en los medios de información, tanto públicos como privados: han de pagar la hipoteca,  y no quieren asumir el mínimo riesgo.
Humanamente comprensible, pero no por ello menos censurable. Esta falta de voz propia, esta carencia de análisis crítico, este falso neutralismo informativo, hace que el público se nutra de un discurso confuso que produce un imaginario colectivo en el que dominan la volatilidad, la ambigüedad y el desconcierto.
Es por ello que desde esta modesta plataforma me satisface declarar mi radical independencia. Gusten o no gusten, mis opiniones son sólo mías.
Y ahora que se ha resuelto la situación de bloqueo vivida en el Parlament deCatalunya para la elección de President de la Generalitat, hagamos unas reflexiones sobre lo acontecido en los últimos meses:

  • En el referéndum no autorizado del 9-N (noviembre del 2014) participaron 2,3 millones de personas y el 80% votaron a favor de la independencia.
  • En las elecciones oficiales del 27 de septiembre del 2015 (autonómicas con carácter plebiscitario) los partidos independentistas obtuvieron 72 escaños de los 135 del Parlament. Es decir, mayoría absoluta.
  • Esta mayoría absoluta se repartió entre la coalición Junts pel Sí (con el 39,6% de los votos y 62 escaños) y la CUP (con el 8,2% y 10 escaños).
  • Aunque próximos en sus proclamas sociales, los programas político-económicos de estas dos agrupaciones diferían sustancialmente. El nexo de unión teórico era su“voluntad independentista”.
  • El primer paso después de las elecciones fue que el Parlament constituido hiciera una declaración explícita de esa voluntad independentista, declaración que quedaba en el camino de las intenciones pero que no tenía más efectos prácticos.
  • Junts pel Sí se había preparado para llevar a término el período transicional (no hace falta más que leer los rigurosos y detallados informes del Consell Assessor per la Transició Nacional), para lo que  precisaba una mayoría absoluta que no tuvo. Y aquí empezaron los problemas.
  • La CUP (un movimiento asambleario muy disperso, con muchas almas, intereses diversos, estructura multiforme) se encontró en una situación privilegiada, que le permitía bloquear o no el proceso independentista, ante la sorpresa de sus militantes y simpatizantes. Como no estaban preparados para vivir esta eventualidad, necesitaron tiempo para definir su discurso político. En su caso el tiempo es una variable compleja que afecta a su proceso decisional.
  • El elemento más visible de su campaña electoral era su “No” a Artur Mas como President de la Generalitat, que algunos de sus portavoces habían esgrimido como argumento. La justificación de este “no” era poco convincente: Para ellos Masrepresentaba a un partido (Convergència Democràtica) que era de “derechas”, que había ocupado el poder durante mucho tiempo, que había pactado en su momento con el PP, y que había aplicado retallades” en las políticas sociales.
  • Si hubieran hecho un análisis más riguroso, tendrían que haber reconocido que conMasConvergència había hecho un giro copernicano pasando del autonomismo al independentismo radical; que en esta coyuntura la posición más progresista (más de “izquierdas” en el lenguaje convencional) era la lucha por la independencia; que el President había asumido la responsabilidad y el compromiso de llevar adelante el proyecto (con las implicaciones penales que la justicia española había urdido) y que las famosas retallades no eran más que la consecuencia de un sistema de financiación perverso del gobierno central, que castigaba al govern de la Generalitat y a su presupuesto.
  • Pero haber reconocido esto era romper con sus estereotipos de “buenos” y “malos”, de “conservadores” y “progresistas”, de “burgueses y proletarios”, con los que la mayoría se siente más cómoda, al no obligarlos a pensar.
  • Por otra parte sabían además que su veto no tenía sentido, pues la coalición ganadora había presentado a Artur Mas como su candidato a President. Era un veto a medio camino entre la frivolidad y el pataleo.
  • Para dar cuerpo a su proyecto, la CUP elaboró más tarde un documento en el que expresaban sus bases programáticas. Ponían énfasis en que lo importante era el “Qué”, el “Cómo” y el “Cuándo”. El “Quién” para ellos era irrelevante. Este razonamiento es de una pobreza intelectual notable, pues no hace falta ir muy lejos para saber que los cambios históricos de cierta trascendencia (por mucho “qué, cómo y cuándo”) no se llevan a término si no se acierta en el “Quién”. Estos chicos y chicas de la CUP deberían leer menos a Bakunin. Sin Lenin el programa de“Iskra” no se hubiera llevado a término y la “Revolución de octubre”  habría fracasado. El liderazgo no se aprende en un seminario académico. Se tiene o no se tiene.
  • En estas circunstancias empezaron unas conversaciones inútiles, en las que Junts pel Sí (errónea e ingenuamente) empezó a ceder a las pretensiones de la CUP de un giro social extra por parte de un gobierno no constituido, giro social que los más avisados sabían de antemano que no podía financiarse.
  • Y se llegó al extremo rocambolesco de unas votaciones espectáculo en las que unas tres mil personas del colectivo CUP tenían que decidir si aceptaban o no el apoyo al candidato Mas, mientras la nación estaba expectante. En este rocambole y tras un empate que en teoría de probabilidad está próximo al valor cero, se cerró el tema con otra votación limitada a un pequeño colectivo que, al parecer, representaba a la totalidad del espectro.
  • Las organizaciones cívicas (Assemblea Nacional CatalanaÒmnium Cultural, AMI, etc.) que sorprendentemente habían permanecido calladas durante este período, empezaron a ofrecer “soluciones”  ad hoc que ponían por encima de todo el acuerdo, aunque ello supusiera más concesiones por parte de la coalición ganadora.
  • El nuevo bloque catalán autonomista que presume de izquierdas (Catalunya Sí que es Pot y asociados) aprovechó la coyuntura para recuperar la vieja salmodia del federalismo solidario y el derecho a decidir, como si nada hubiera ocurrido. La“izquierda caviar”, desde sus poltronas culturales concedidas a dedo durante la Transición, aplaudía el desconcierto y abogaba por la “reconciliación”.
  • Podemos, en un movimiento estratégico que tiene tanto de hábil como de iluso, ofreció la posibilidad de “autorizar”  (las palabras los delatan) un referéndum sobre la independencia, conocedor de que la probabilidad de que gocen de este privilegio (por mayoría parlamentaria en las Cortes españolas) es menor que cero.

Y al final Artur Mas, en un movimiento estratégico que ha sorprendido a todo el mundo, ha tomado las riendas y ha roto el bloqueo. No se presentará como candidato a la Presidencia (la condición exigida por la CUP) pero sí ha elegido personalmente aPuigdemont, militante destacado de Convergència, para ocupar este puesto, asegurándole la mayoría parlamentaria suficiente para ser investido. Él quedará como ex-Presidente y se ha puesto a disposición del nuevo gobierno y del Parlament. Sabe que es reconocido internacionalmente como el mejor embajador del proceso. La CUP, por su parte, se ha comprometido, por escrito, a mantener la estabilidad parlamentaria que permita gobernar durante los meses necesarios del período constituyente. Esto en el ámbito estratégico. En el estructural, la CUP traslada dos parlamentarios a la dinámica grupal de Junts pel Sí (que queda en 64 escaños frente a los 63 unionistas y los “no sabe no contesta” de Catalunya Sí que es Pot) y así evita tropiezos inútiles en el Parlament. Además la CUP sustituye a sus representantes más beligerantes. Todo bien atado. Mazarino no lo hubiera hecho mejor.
Una vez más el President ha demostrado su talla de hombre de Estado. La decisión es inteligente y hábil. Vuelve a poner el proceso en el primer plano. Elige aPuigdemont porque forma parte de la nueva generación de militantes que nació en política como independentista y no como autonomista, y porque no ha sufrido el contagio de la falsa progresía barcelonesa. Tiene experiencia de gestión con buenos resultados como alcalde de Girona y es presidente del AMI. Y es precisamente en la Associació de Municipis per la Independència donde se fragua la reconversión deConvergènciaArtur Mas, el mejor activo del independentismo catalán, queda liberado de funciones ejecutivas, pero se podrá contar con él. Además, dispondrá de tiempo para hacer la reestructuración necesaria de su partido, que nadie como él puede llevar a término y que puede continuar siendo el “pal de paller de la sociedad catalana. Y dentro de 18 meses (que es la vida que se da como máximo a este período legislativo), si quiere, puede volverse a presentar.
Los efectos colaterales de la solución catalana pueden ser devastadores. Los españoles que viven en Catalunya y que se sienten representados por el bloque unionista han quedado en offside. Los residuos de la izquierda oficial (la delegación de ventas del PSOE en Catalunya) se han quedado sin argumentos. A los becarios deCatalunya Sí que es Pot i de Barcelona en Comú (como la señora Colau y el señor Domènech) se les ha escapado una oportunidad para continuar enredando al personal.
El Estado Español y la casta que lo maneja ha entrado en catatonia. El argumento principal que esgrimían (que el proceso era un tema personal de Artur Mas) se ha caído por los suelos. Los pilla además con un gobierno en funciones y un reparto parlamentario que impide mayorías de derechas o de izquierdas (por aceptar el reparto tradicional, aunque en España la izquierda se parece cada día más a la derecha). Lo curioso es que prácticamente todo el arco parlamentario españolista no ha expuesto sus programas de gobierno y sólo se ha dedicado a pronunciar discursos sobre “la unidad de España”.
Es decir, Catalunya parece ser el único problema que preocupa a los españoles. El paro, la desigualdad, la pobreza, la corrupción, la falta de garantías jurídicas, el caciquismo, la deuda pública, los abusos de la banca, la exclusión social, la caída de la población activa, el fraude fiscal crónico, el incumplimiento sostenido del déficit público, la quiebra de la Seguridad Social, el dispendio en obra pública y un largo etcétera de problemas no resueltos no tienen importancia.
Deberían acudir al psicoanalista.


Presentación del libro en versión digital:
ADIÓS ESPAÑA
Crónica de una ruptura anunciada. 2010-2015
Alfonso Durán-Pich

Enlace:  


miércoles, 13 de enero de 2016

Adiós España

Alfonso Durán Pich es un Manager Profesional. Ha sido presidente y/o consejero delegado de empresas de diversos sectores: masas congeladas, productos químicos (fine chemicals), grasas y margarinas, consultoría estratégica, agencia publicitaria, e-learning, responsabilidad social corporativa, material deportivo, distribución y otros. Licenciado en Sociología por la universidad de Deusto, en Psicología por la universidad de Barcelona. Graduado en Periodismo por la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid. Master en Sociedad de la Información y el Conocimiento por la Universitat Oberta de Catalunya (cursos de doctorado). Diplomado en Administración de Empresas (SEP) por la Stanford Business School. Ha ampliado estudios sobre Finanzas Corporativas con el profesor Shiller, de la universidad de Yale, y sobre Macro y Microeconomía con el profesor Navarro de la Universidad de Irvine (California). Durante catorce años fue profesor de Marketing de Esade y durante tres el responsable académico de esa área. Ha sido profesor invitado de la escuela Fundesem de Alicante y de ESCP-EAP de Madrid. Es el miembro español más antiguo (Membership Milestone of 30 years) de la American Marketing Association. Es también miembro de la Academy of Management, de la Conway Hall Ethical Society, de la Skeptics Society, del Cercle d’Economia de Barcelona y del Col·legi Oficial de Psicòlegs de Catalunya. Es autor de los libros: “Psicología de la Publicidad y de la Venta” (Ediciones Ceac), “Cien consejos para ejecutivos ambiciosos y quince flores para sus amantes” (Compañía General de las Letras), “Ajuste de cuentas” (Ediciones Apóstrofe), “Consejos y acotaciones para sobrevivir en el siglo XXI” (Ediciones Apóstrofe), “Management. Cuadernos de Campo” (Ediciones B), “La empresa: un striptease” (Gestión 2000), “Pequeño diccionario crítico para radicales impenitentes” (Amat), “Los códigos de la crisis” (Ibuku), “El Canon del Management” (Deusto), “Catalunya, a la independència per la butxaca” (Angle) y “Se’n va la recessió, la crisi es queda” (Angle). En la actualidad es consejero no ejecutivo de una Corporación industrial (que agrupa siete empresas) e inversor en renta variable en el mercado norteamericano. Ha sido también analista económico de BTV (Barcelona Televisión). - See more at: https://www.bebookness.com/adios-espana-alfonso-duran-pich-939a91dd-1107-4276-9741-904ad8bc336b#sthash.AnmBd8Ji.dpuf
fuentes https://www.bebookness.com/adios-espana-alfonso-duran-pich-939a91dd-1107-4276-9741-904ad8bc336b

martes, 12 de enero de 2016

Carles Puigdemont omite al Rey y a la Constitución en su estreno

Carles Puigdemont tomó ayer posesión como nuevo presidente de la Generalitat convirtiéndose en el primer mandatario catalán que no promete fidelidad ni al Rey ni a la Constitución. La presidenta del Parlament, Carme Forcadell, se saltó la habitual fórmula protocolaria de promesa del cargo para para que Puigdemont solo se refiriera a "la voluntad del pueblo de Cataluña, representada en el Parlament". No fue el único desplante a Felipe VI en el acto que confirma el profundo desencuentro entre el Estado y la Generalitat por el independentismo, que empezó con Artur Mas y continúa con Puigdemont.
Las consecuencias legales de omitir el Rey y la Constitución son, por ahora, una incógnita. La Abogacía del Estado lo estudiará, informa Javier Casqueiro. Fuentes del Gobierno han asegurado a EL PAÍS que el miércoles analizarán las palabras de Puigdemont, la legislación y la jurisprudencia existente para determinar si tiene alguna relevancia penal.
La fórmula choca con lo que establece el Real Decreto 707/1979, que regula el juramento en cargos y funciones públicas. Esta norma subraya que la promesa debe "cumplir fielmente las obligaciones del cargo con lealtad al Rey y de guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado". Sin embargo, el incumplimiento de la fórmula que establece el decreto no ha tenido consecuencias en otros casos similares. El Tribunal Constitucional amparó en 1990 a los diputados de Herri Batasuna que huyeron de ese formalismo al tomar posesión en el Congreso.
Legal o no, el desplante de Puigdemont es una muestra más de la batalla de gestos que viven la Generalitat y el Estado, especialmente aguda desde la investidura del presidente. A la voluntad rupturista del Parlament respondió Felipe VI rehuyendo la habitual audiencia a su presidenta tras la investidura. Ayer, como en 2012, el retrato del Rey estaba tapado por una cortina.
El discurso y los gestos de Puigdemont marcan un camino que complica enormemente cualquier acercamiento institucional. Ello quedó corroborado con el gesto serio y grave de los representantes del Gobierno presentes en la sala, encabezados por el ministro Jorge Fernández Díaz y la delegada, María de los Llanos de Luna.

Fernández Díaz representa al Gobierno

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, fue el máximo representante del Gobierno en la toma de posesión de Carles Puigdemont. Fernández Díaz estuvo acompañado de la delegada en Cataluña, María de los Llanos de Luna. El ministro departió animadamente con la delegación de Esquerra Republicana, capitaneada por Oriol Junqueras y Marta Rovira. De entre las autoridades que acudieron al acto destaca la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que acusó ausencia en la investidura.
Pese al desplante de ayer, cuando la ley lo ha requerido, Puigdemont sí ha prometido respetar la Constitución, incluso por escrito, como cuando hace pocas semanas asumió el acta de diputado. En su discurso ya como presidente defendió la fórmula usada. Aseguró que explicitaba la fidelidad a la Cámara y a los catalanes para argumentar su legitimidad para el cargo: "El Parlamento escoge al presidente y el pueblo escoge el Parlamento, un círculo virtuoso de legitimidad democrática". Una manera de justificar su inesperado nombramiento tras el paso atrás de Artur Mas.
En sus breves palabras, el líder catalán dejó claro que el objetivo de su Gobierno es la independencia. El presidente justificó la secesión para separarse de un Estado que "humilla y ahoga financieramente" a Cataluña. Y añadió: "Estamos desatendidos por las instituciones del Estado, estamos menospreciados". Frente a esta situación, ha prometido una vida mejor a los catalanes con la independencia: "Las esperanzas de la gente son mejores condiciones de vida y trabajo, los derechos básicos garantizados, sus servicios públicos, la calidad del medioambiente. Todo esto no será posible si no tenemos las herramientas que nos lo permita hacer". Consciente que los independentistas no alcanzaron la mayoría en votos el pasado 27 de septiembre, Puigdemont llamó a ampliar el número de secesionistas: "Nos tenemos que explicar más, nos tenemos que explicar mejor, y tenemos que implicar a más gente".
El presidente tendrá sobre la mesa la declaración de ruptura que aprobó el Parlament, que le insta a empezar el camino a la secesión con la redacción de tres leyes en un mes: la del proceso constituyente, la de la seguridad social y la de la hacienda catalana. Aunque pretende aplicar este texto, suspendido por el Constitucional, El presidente aseguró que "garantizará la solvencia jurídica" de sus decisiones.
fuentes http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/01/12/catalunya/1452623599_069338.html
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