domingo, 15 de enero de 2017

Con el juicio a Mas llega la hora de la propaganda

  • La foto de Mas juzgado por querer poner urnas es una mala imagen para el Gobierno Rajoy
Cuándo la máquina judicial se pone en marcha ya no hay quien la pare, ni mucho menos quien la domine. El Gobierno de Mariano Rajoy es prisionero ahora de su contundente estrategia de intentar solventar por la vía judicial su conflicto con el Govern de la Generalitat y ahora llega la hora de los juicios y las inhabilitaciones en pleno proceso de la “operación diálogo”. Cualquier gobierno puede echar mano de la justicia y abrir cualquier proceso cuando quiera, pero cuándo los jueces se ponen en marcha, ya no les controla nadie. Y así, la foto del ex presidente Artur Mas sentado en el banquillo de la Audiencia por organizar un simulacro de referéndum no es una buena imagen para el Gobierno. Al Ejecutivo de Rajoy le hubiera convenido mucho más que la vista del próximo 6 de febrero tuviera relación con el “caso Palau” y la financiación de Convergència y que el juicio del 9N llegase mucho más tarde, pero los tiempos judiciales no los marca la Moncloa.

El juicio de Mas y su casi segura inhabilitación posterior no es un buen mensaje del Gobierno Rajoy a nivel internacional
El juicio de Mas y su casi segura inhabilitación posterior no es un buen mensaje del Gobierno Rajoy a nivel internacional. Supongo que su estrategia será minimizar sus repercusiones todo lo que se pueda, de la misma forma que la propaganda independentista intentará hacer llegar el juicio a todos los rincones del planeta. En 1992, coincidiendo con los Juegos Olímpicos, el Govern de Jordi Pujol se gastó una millonada en las principales cabeceras de prensa del mundo para explicar que Barcelona era la capital de Catalunya obviando toda referencia a España. Hoy ya no le haría falta. Que existe un “problema catalán” ya es algo conocido más allá de nuestras fronteras. Y los diferentes gobiernos del PP y del PSOE no han sido capaces de hallar una estrategia coherente para minimizarlo y crear una idea de España atractiva para muchos catalanes. Aquella “España plural” de Zapatero duró cuatro días.
Es cierto que será difícil ver a las diplomacias internacionales interviniendo en España para exigir un trato diferenciado a Catalunya, pero la imagen de país dividido, de conflicto irresoluble, no es una buena imagen para el conjunto de España. Éste es el gran error de la estrategia de todos estos últimos años de ignorar que había un problema. Y volver al punto de salida no será fácil. Como pudo comprobar la vicepresidenta Soraya Saénz de Santamaría en su reciente entrevista con Oriol Junqueras, los independentistas le van ayudar poco en la estrategia de pacificación. Hace tiempo que el Govern de la Generalitat ha cruzado el Rubicón y no puede hacer marcha atrás. Tiene un mandato electoral y lo intentará cumplir. Aunque el Ejecutivo de Rajoy quisiera (que no quiere) ofrecer ahora una tercera vía con nuevo sistema de financiación, más inversiones y todas las promesas inimaginables, el Govern de Puigdemont no puede bajarse del vagón donde está metido.
Los diferentes gobiernos del PP y del PSOE no han sido capaces de hallar una estrategia coherente para minimizarlo y crear una idea de España atractiva para muchos catalanes. Aquella “España plural” de Zapatero duró cuatro días
Como explicaba metafóricamente estos días un líder independentista, “el choque de trenes es inminente y ahora ya estamos dentro del túnel y ya vemos las luces del tren del Gobierno delante nuestro. Los dos vamos a toda máquina”.
Y entrando en este territorio desconocido, todo es posible. Desde que el Gobierno recupere la competencia de orden público para que los Mossos d’Esquadra impidan físicamente hacer el referéndum hasta que se inhabilite también al vicepresidente Oriol Junqueras por querer organizarlo. El final de todo serán, sin duda, nuevas elecciones y habrá que ver quien se beneficia más de todo este proceso que viene por delante.
De todas formas, estando por medio la CUP todo podría pasar aún. El Govern está preocupado porque más tarde o más temprano, la Fiscalía actuará contra los diputados de esta formación por romper las fotos de Felipe VI, los citará a declarar y si éstos se niegan, los Mossos no tendrán más remedio que ir a buscarlos. Nueva polémica asegurada. No son pocos los dirigentes de Junts pel Sí que aún tienen dudas sobre si esta formación apoyará finalmente los Presupuestos. Si no lo acaban haciendo, ya no habrá excusas para convocar elecciones. No obstante, el conflicto está aún lejos de resolverse.
Aunque el Ejecutivo de Rajoy quisiera (que no quiere) ofrecer ahora una tercera vía con nuevo sistema de financiación, más inversiones y todas las promesas inimaginables, el Govern de Puigdemont no puede bajarse del vagón donde está metido
fuentes http://www.lavanguardia.com/politica/20170116/413392621555/en-diagonal-juicio-mas-propaganda.html

No hay comentarios:

Publicar un comentario